LetraHora nº16


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editorial – Cambalache 2020

A la hora de la aparición de este número de Letrahora la pandemia COVID 19 nos tiene confinados a cada cual en su casa. ¿Cómo se podría hablar de esto?, ¿cómo se diría el aislamiento de muchos, la meticulosidad de la higiene, de los pomos limpios, la soledad de cada cual?

…cómo se dice el rato que vivimos antes de la noticia de la muerte, todo lo que ocurrió entre los silencios.

Los textos que se presentan en este número, en su mayoría, han sido producidos antes de esta pandemia. El mosaico de artículos larvados en la pregunta de cómo sigue el discurso presenta reflexiones sobre el “Orden y subversión”, recorrido sobre los puntos de fuga de la realidad enredados en las formaciones del inconsciente y la cultura evitada, continúa con “Baile de espejos” que expresa en su permanente danza una realidad psíquica compleja, un debate sobre la identidad que no logra constituirse en tanto conforma un recorrido en el que la agresión a la imagen se vuelve agresión hacia el propio cuerpo. Este número nos traerá luego “Noticias de la caverna”, un texto sobre el vacío y el poema perteneciente al Maestro y Margarito de Mariano de Hossorno, donde lo que está en juego es el diálogo entre dioses que no se entienden.

“El lugar del hombre en la sociedad patriarcal “donde Maite Manzanares Jugo recoge una charla debate de José Slimobich quien propone reflexionar entre diferentes discursos sobre nuestra contemporaneidad. Allí donde las mujeres nos muestran lo que soportaron a lo largo de la historia del dominio masculino y lo que el hombre hizo con el hombre intenta dilucidar el juego del goce donde lo individual y lo social son territorios indiscernibles hecho posible de ser captado en una lectura que se ordena por el discurso, en este caso el analítico.

El artículo titulado “Cuento capitalismo” viene firmado por Javier Sáez de Ibarra, publicado en el libro Fantasía lumpen, presenta una crítica del sistema bajo la forma de una rapsodia, en la que se entremezclan una historia breve del capitalismo con diferentes cruces de una realidad demasiado cotidiana.

Varios de los artículos de este número tienen una marca: son textos que devinieron, de uno u otro modo, de una acción colectiva: los “Documentos sobre el pase” producidos mediante extensos intercambios a lo largo de casi dos años, que interrogan la necesidad del pase para el psicoanálisis y en particular para nuestra escuela (EAP). Deja constancia de los debates alrededor de dicho proceso y nos llevan a mantener abierta la pregunta acerca de cómo pensar al analista que realiza su pase en una escuela de psicoanálisis no-jerárquica.

La realización de esta misma revista, el debate de los textos, la edición, la corrección, el trabajo concreto que implica “hacerla” deviene de un intercambio realizado, como siempre, a distancia, esta vez en el curso de la pandemia. En el marco de esta realidad los textos nos interrogan de un nuevo modo. El texto de Antonia Torres Pérez sobre el trabajo que viene realizando y que pone en el centro el cuidado del otro. Nos habla de una experiencia en educación donde la escucha se vale de elementos del dispositivo psicoanalítico, que se desarrolla bajo el modo de la asamblea, sorprendentemente, de niños.

Al preparar este número nos surge la pregunta de cómo se producirá el contexto de reunión a partir de la COVID-19 ¿De qué manera preservar, reinventar, esos espacios asamblearios indispensables? Este virus que circula y circula y que para que deje de circular nos saca de circulación, condiciona la función creadora de la palabra cuando el cuerpo queda a distancia, cuando la materialidad del otro, de su presencia, más allá de lo puramente verbal, implica un peligro. Cuando nos falta el contacto con el cuerpo del otro, con el relato que en él escribe el encuentro contingente.
Incluimos también en este número la experiencia de un taller de “Escritura de casos clínicos” con artículos de Paula Herman, Gabriela Muñoz y Romina Frick, trabajos que muestran una forma de tratar esa letra que se lee en el temblor de la palabra, en esa especie de vacilación del lenguaje, inscrito simultáneamente en lo individual y en lo colectivo.

El artículo “Del cuerpo, la palabra y la escritura (actualidad del caso Dora)” de José León Slimobich Pogarelsky nos recuerda, una vez más, el descubrimiento freudiano del inconsciente, la relación entre elementos tan dispares como un relato y el fragmento corporal. Nos lleva en su recorrido a tomar contacto con el valor del escrito, como ordenador lógico mostrándonos cómo ese fragmento se convierte en una letra que posibilita el entendimiento de lo que está en juego en el sufrimiento. Para el analista nada de esto puede ser pensado fuera de los modos culturales de nuestra época.

2020 Cambalache, evoca, en América Latina, los sitios de compraventa, de trueque, de segunda mano, donde objetos de poco valor, diferentes entre sí, se reúnen, todo “mezclao” como dice el tango que Enrique Santos Discépolo compuso en 1930 como denuncia a las infamias que en su país se estaban viviendo. Parece que la COVID-19, se dice, nos impone una “nueva normalidad”, en este caos se impone un nuevo orden, pero está también lo que no se puede normalizar. Esos objetos puestos al intercambio nos traen, en su montaje, en el increíble collage que nos llega de la mano de la biblia y el calefón, los objetos imposibles con los que se arma una vida.

Una letra que representaría lo que proviene de los objetos pulsionales freudianos, que se aísla unas veces como objeto fantasmático de la relación con el mundo para proseguir hablando en silencio, en lo más íntimo, volviéndose, a su vez, salvaje e indomesticable para la cultura, es también el modo de hacer con las hilachas de un lenguaje no-dicho que se lee en la vida cotidiana. Por allí asoma el vacío de la palabra por donde una escritura, lo han mostrado varios de los textos de este número 16, asoma haciendo vacilar todo conocimiento. La escritura es ese acto que excede a la representación.

En palabras, otra vez, de Bolaño y Warnken: ¿Cómo llamamos al espacio que queda en el cilindro del bolígrafo sin tinta?

Y aún preguntarnos por lo que de ese espacio sin nombre surge, capaz de atravesar la muerte, haciendo hablar en su escritura al silencio, escribiendo sin saber.

Hoy más que nunca se hace evidente que no somos árbitros de nuestra propia vida y de ahí el malestar que nace, esa conciencia trágica por donde desde el vacío, desde ese centro que se muestra en la fisura imposible de llenar con lo dicho, la palabra irremediablemente desconectada podría recuperarse como residuo entre lo que se dice y lo que se calla. En ese espacio yace la verdadera memoria que llega del futuro y que no podría al escribirse más que rodear una ausencia.

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Dosier Pandemias 2020

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Han participado en este dosier especial Pandemias

Emilio Gómez Barroso
Matías Buera
José Slimobich

Ricardo Forster
Jorge Cano y Susana Gómez
Miguel Romero, El Negrish
Gorka García Hernández
Mariano de Hossorno
José Luis Romero
Miguel Ángel Movilla

EDITORIAL

La expansión a escala mundial del COVID-19 o SARS-2 (síndrome respiratorio agudo), como lo denominan algunos autores, hace aparecer teorías que sostienen una nueva conspiración para producir desequilibrios económicos y rediseñar de nuevo el tablero de ganancias.

Hace tiempo que los más agoreros vaticinaban una nueva crisis del capitalismo, lo no calculado era el origen, tocado ya el sistema fiduciario, con guerras interminables abiertas en Oriente Medio ganando activos y la industria bélica funcionando sin freno alguno; estaba en juego desde hace tiempo la detención de la contaminación planetaria que, a pesar de los avisos reinantes y de las opiniones de los más expertos, no se lograba disminuir las emisiones de gases que licuaban a gran velocidad los hielos antárticos, provocando climas extremos y cambios de corrientes oceánicas que un día traían ambiente tropical para helar al día siguiente la atmósfera, con intervalos de clima desértico, calor diurno, frío intenso por la noche.

Nada ha sido capaz de poner freno a un modo de vida de desecho contínuo que llenaba el mar de microplásticos e invadía de residuos la cadena trófica. Continentes incendiados sin posibilidad de detener un fuego bíblico. Nadie se cuestionaba la muerte propia si la vida era ese continuum inevitable de éxtasis futuros. Ha sido una especie de miedo general lo que ha puesto freno a todo con la amenaza de dejar fuera de juego a muchas personas en el seno de la vida alegre. Ha sido el contagio, la imagen de la muerte de seres cercanos sin llegar a comprender demasiado lo exponencial y el múltiplo a nivel íntimo, no estamos preparados para eso.

Mientras tanto, es lo que toca, los medios de comunicación manejan la muerte como un algoritmo diario, mirando al cielo para que la campana de Gauss llegue a la cúspide y empiece a asomar la cola del elefante dormido.

Las calles se han llenado de patrullas que controlan los abrazos y los movimientos diarios de los ciudadanos, el comportamiento requerido es el aislamiento máximo y la reclusión domiciliaria, para el que pueda soportarla. La autoridad se ha introyectado, y las denuncias vienen de eso que se ha llamado policía de balcón, que arroja el odio de la masa silenciosa aleatoriamente a cualquier paseante sin preguntar ni establecer diferencias sobre las personas que no pueden soportar el aislamiento por causas muy diferentes.

Hay, en este momento, muchos hogares excluidos del nuevo orden provisional, que no sabemos hasta cuándo habitaremos. Pequeñas casas masificadas con el hándicap de vivir una cuarentena si algún miembro es contagiado. Mediante también la imposibilidad de conocer estadísticamente cómo se extiende la epidemia, puesto que no hay tests suficientes para comprobarlo. ¿Qué podemos aprender de esto?

  • Que el vínculo medicina-política no es lo mismo que la medicina a secas o la política abierta. Se establecen una serie de medidas, necesarias para una pandemia, pero el cálculo inconsciente de la muerte es otro. La muerte del otro añade un plus a la propia vida. La pulsión de muerte se articula como salvación de la vida subjetiva, hay algo íntimo que supone un más allá de la tanatocracia o el algoritmo sin rostro.
  • Que la educación no es simplemente cumplir con el curriculum académico, sino la interacción del juego.
  • Que el sujeto se subvierte al aislamiento cada vez mayor para preguntarse qué ocurre con la masa exterior.
  • Que el sistema por más que sea el mismo repetido tiene una historia con diferentes formas de habitarlo.
  • Que la clínica psicoanalítica no tiene que ver con la división alma-cuerpo, sino que existe una continuidad entre el interior y la piel, no existe más cuerpo que el cuerpo imaginario, la cercanía o lejanía del otro a través de los objetos pulsionales.

La crisis se ha convertido en espectáculo incierto. Mientras tanto son las redes cibernéticas las que han ocupado el lugar del cuerpo a cuerpo, los GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon), que iban tomando su lugar hegemónico en el mercado, se han convertido en necesarios, en sustitutos de la palabra cotidiana, con una reducción considerable del tiempo social, conexiones de apenas una hora por la eliminación de aquello que prorroga el cuerpo: “quédate un rato más”. Las preguntas a los expertos van más por el lado de si la red aguantará la ansiedad comunicativa que por la solución a la pandemia. El cine se ha vuelto la evasión necesaria para el descanso del pensamiento, sigue costando mucho en esta situación trabajar en un texto o pensar algo que tenga que ver con la cultura, ¿cuándo y cómo volverá el libro y el debate?
Se ha programado un nuevo orden psicótico para contener la pandemia, la normalización es la psicosis, así esos casos que antes escapaban a la normalidad son los que más soportan el aislamiento. La psicosis ya vivía en ese orden interior aislado de cualquier realidad común.

Mientras tanto, la pregunta sigue abierta ¿qué nuevo orden nos deparará el modo reciente de habitar el capitalismo? Es difícil pensar que un virus haya conseguido hacer la revolución suficiente, sigue en el horizonte la pregunta de Francis Fukuyama de si el fin del planeta coincidirá con el fin del capitalismo, es más fácil pensar la muerte del planeta que el fin del sistema. Así, y a pesar de todo, hay presiones desde el norte de Europa para dejar desabastecido financieramente el sur de Europa, cada palo que aguante su vela. De esta manera, las potencias pujantes en el nuevo capitalismo son las que están ayudando a los desesperados, China y Rusia enviando ayuda humanitaria a España e Italia, amenazados por los ministros de economía del norte de Europa, con Estados Unidos también intentando contener la acelerada expansión del virus.

¿Cómo sería este nuevo modo de habitar el capitalismo? ¿Un modo menos colonial y con más presencia económica que territorial? ¿Un modo de cierre de fronteras, incluso en Estados miembros de una misma unión? ¿Un capitalismo con tintes comunistas y algo más dictatorial? ¿Un panóptico donde nosotros mismos enchufamos la pantalla que nos vigila, llevando un poco más allá la pesadilla orwelliana?
El mundo tiene miedo ¿cuál será el siguiente paso?

Lacan: Estructuralismo y homología Plusvalía/plus de goce

Emilio Gómez Barroso

(una lectura de la introducción del seminario 16: “De otro al otro”)
La esencia de la teoría psicoanalítica es un discurso sin palabras

Para demostrar esto sabemos que Lacan ha explorado otras ciencias con la intención de establecer la relación de los discursos con la verdad, así:

  1. Cuestiona el saber evolutivo producido desde la filosofía
  2.  Intenta que el psicoanálisis vuelva al espíritu freudiano. Los epígonos de Freud lo habían llevado a una realidad que falta a la verdad freudiana, a saber, que el psicoanalista está ubicado en el discurso de manera no jerárquica, ya que trata de hacer con el lenguaje algo que no termina en la persona, por más reconocimiento que se le prodigue.

Lacan comenta el nicho en el que la cultura le ha ubicado, inventándose ese neologismo que es “poubellication”, que alude a la vez al cubo de basura y a la aparición de un texto en el espacio público. En ese lugar, que nombra así, hay personajes, nada menos que de la talla de Samuel Beckett. Merece la pena repasar al menos sus ideas en el teatro, el absurdo, o leer la carta alemana.

http://lafogonera.blogspot.com/2011/02/carta-alemana-samuel-beckett-1937.html

en ella dice Beckett:

“Esperemos que llegue el día, gracias a Dios ya llegado en determinados círculos, en que la lengua se utilice con la máxima eficacia allí donde con mayor eficacia se inutiliza. Como no es posible eliminar la lengua de golpe y porrazo, al menos será preciso no dejar cabos sueltos que puedan propiciar su caída en descrédito. Abrir en ella un agujero tras otro hasta que lo que acecha detrás, sea algo, sea nada, comience a rezumar y a filtrarse.”

Parece ser que el término publicidad ya era muy usado desde el estructuralismo, sin embargo, Lacan le da una vuelta más, transforma lo público en la poubelle. Este término ya es un anuncio del lugar que ha de ocupar el analista con respecto a esas letras que van escribiendo en una escucha.

Lacan dice que no se siente mal en ese mercado inútil.

A Lacan, entonces se le identifica con el estructuralismo, con respecto al tratamiento del lenguaje. Esta teoría nace con un texto de Ferdinand Saussure titulado “Tratado de lingüística general”, trata en esencia de las relaciones entre lo fónico, lo escrito y la realidad y, por otra parte, de las diferentes cadenas del lenguaje, sincrónica, que tendría que ver con lo que sucede en la actualidad con el lenguaje y diacrónica, cuando se toman diferentes épocas en una misma lengua, incluidos aquí términos desaparecidos u olvidados que pueden volver en algún momento con otros sesgos.

En el momento que aparece una teoría se empiezan a constituir diferentes formas de abordarla, diferentes escuelas. Para el estructuralismo aparecen la Escuela de Praga, Escuela de Copenhague, incluso una escuela americana. Cada una desarrolla un aspecto diferente de la apertura estructuralista. Y Lacan dialoga con representantes de cada una de ellas.

Ubiquemos un poco su importancia, ya que nos va a ayudar a entender mejor lo que Lacan persigue. Lacan dice que él entiende el estructuralismo como una teoría de lo serio, entendamos por serio, no lo que es grave, sino aquello que puede hacer una serie con distintos elementos que anteriormente no se habían relacionado. ¿Por qué entender que solamente lo íntimo pertenece a lo interior y no tiene que ver con lo público? ¿Por qué lo insignificante, lo no- culto, no tiene relevancia en el lenguaje oficial? ¿Se decide el lenguaje en los despachos que lo hablan intentando respetar reglas fijas? ¿No hay una incidencia de lo público en lo íntimo y viceversa?

Se trata de una manera de abordar el lenguaje, cualquier tipo de lenguaje sin apelar a estructuras bastardas a él, ¿cómo se puede estudiar si no otras lenguas que poseen orígenes diferentes a las mayoritarias?

Estas ideas del estructuralismo se trasladan a otras disciplinas como la antropología. Es decir, la antropología comienza a utilizar la de oposición de términos y la contigüidad de los mismos, y también introduce en el lenguaje modos que habían sido orillados, como, por ejemplo, los cuentos y los mitos, observando rasgos comunes en culturas diferentes. Levi-Strauss introduce el estudio de la etnografía que parte de la lengua in situ y no de la tradición de estudiar lenguas y costumbres extrañas a nuestra cultura desde las casillas diseñadas por las lenguas de prestigio.

 Lacan, por tanto, se ubica en esa especie de polémica que intenta romper una tradición. Es desde ahí, desde donde comienza a extraer sus elementos de discurso.

Primero el sujeto. Tomemos frases del lenguaje en las que aparentemente no existe sujeto, la frase “llueve”, para un español es más impersonal, pero un francés le pone un sujeto “il pleut”, no es lo mismo el fenómeno meteorológico que lo que se hace con la lluvia, así no es lo mismo que llueva para un campesino que para un ingeniero de estructura hidráulicas, los dos hacen con la lluvia cosas diferentes. Es decir, en esa frase hay un pensamiento previo.

Es interesante ver el alcance del estructuralismo, incluso en la crítica social. Hay un texto de Jacques Prévert que se llama “La lluvia y el sol”,( Prévert era amigo de Lacan, poeta) en él hay un poema que se llama “escuchan gente de Vietnam”, cuando era una colonia francesa, Prévert relaciona las costumbres de la gente del Vietnam, primero con una especie de ditirambo, su actitud con el campo, con los elementos meteorológicos, para después hablar de la guerra de familias, y de algo tan lejano como la bolsa de Paris, está incluido en un todo, pero parece un mapa perfecto de las causas del Vietnam.

Pongamos algún fragmento:

“Esos seres inferiores/arquitectos bailarines pescadores mineros/…paisanos y pastores artesanos y portuarios…/Esos seres inferiores/ no sabían odiar más que al odio/no despreciaban más que al desprecio/Esos seres inferiores/ no temían a la muerte/tanto amaban al amor/tanto a la vida/…

Pero/había también venidos de muy lejos/los Monopolitanos/los de la Metrópoli y el atractivo de la ganancia/…y también los misioneros y los confesionarios/…De pronto los rápidos de la Historia arrastran/sus barcos de papel moneda…”

No es extraño pues que Lacan relacione al estructuralismo con la verdad como causa, aun así, muy lejos de las Weltanschaungen, muy lejos de las cosmogonías.

Entonces, Lacan exclama: ¿para qué tomarnos el trabajo?, no hay universo de discurso, sino más bien algo que está interrelacionado en base a los desplazamientos, a las metáforas y a algo que no deja de no estar como estructura.

He descrito los primeros elementos de la idea de discurso lacaniano, el sujeto, no como un yo, y también los significantes, ahora bien, Lacan arrima el significante, no al significado, sino al campo del discurso. ¿Qué quiere decir? Que no lo conecta con el significado, sino que la barra que introduce Saussure entre el significante y el significado es una barrera que se mantiene, no hay relación con el significado, el significante solamente representa al sujeto para otro significante, el sentido no lo otorga la relación arbitraria del significante con el significado. Este es el estructuralismo de Lacan, que de alguna manera se diferencia del de Saussure, del de Jakobson, Escuela de Praga, o Himselev de la Escuela de Copenhague.

Por otra parte, Lacan desarrolla aquello que tiene que ver con el objeto a. Hay algo que queda fuera del saber, y esto es muy interesante porque tiene que ver con la posición. Parte del pote de mostaza, ese pote que ya porta el nombre del contenido, ahora bien, nos dice que el contenido o la materia de que está hecho no es el significante, es decir, no es la sustancia que contiene lo que le da su valor de circulación, sino su hueco, el que haya sido vaciado, susceptible de ser llenado con cualquier cosa, eso es lo que hace que circule de un lugar a otro, eso es lo que queda como investigación incluso arqueológica, que el pote, la urna mortuoria, el tambor o cualquier objeto vaciado acabe en la estantería de un coleccionista, por ejemplo.  Eso es importante, volvamos a Jacques Prévert, el coleccionaba caja de fósforos, aparentemente un objeto que en sí mismo tiene un valor de uso. Pero lo interesante era la disposición que Prévert había encontrado para colocarlos a la vista, encajados unos con otros como haciendo un friso en su casa, ahí es donde se va la mirada, a un orden que atrae, el objeto no es el objeto en sí, sino eso que le hace ser atractivo a la mirada, eso que hace que muchos peguen sus ojos cuando aparece con su brillo, es decir lo atractivo del asunto es que el objeto captura la mirada.

Lacan recurre a Marx. Partamos de la división del trabajo. Uno de los éxitos del capitalismo es haber conseguido fragmentar el trabajo, para así con una especialización mayor, lograr que un grupo de trabajadores sean especialistas en fabricar, por ejemplo, patas de silla, otros, tableros para sentarse, otros acolcharlos, otro producir las espigas de ensamble, otro los tapones para no hacer ruido, otro barnizarlas para que duren y luzcan. En los orígenes del capitalismo ya, estos lugares donde se producían los diferentes pasos estaban alejados entre sí, muchas veces en diferentes localidades, en el caso de Holanda, por ejemplo. Esto lo narra Marx en el Capital, ahora bien, ¿cuál es el resultado?, el producto acabado. De la madera original se produce un objeto que baila en el mercado a la vista de todos, seduciendo como si fuera un espectáculo que nadie ha visto producirse en su totalidad. Su valor, el material que ha sido utilizado más las horas de trabajo que necesarias para su elaboración.

Ahora bien, las horas han sido pagadas a un valor, a cada manufacturero el suyo, cada cual ha producido unas cuantas unidades, sin pensar cuántas necesita él mismo, sino cuantas necesita el patrón. El exceso de producto sin pagar se lo embolsa alguien, eso es lo que se llama plusvalía, todo un síntoma. Aparentemente no hay nadie consciente que la produzca, sino que es un exceso del hacer que alguien se apropia, y esto es fundamental para el siguiente paso, la relación que existe con eso que se nombró como homológico y que es lo que nos interesa, el plus de gozar. De ahí es de donde extrae Lacan ese objeto “a”, de ahí y de el “más allá del principio del placer” freudiano, eso que queda tras el acto de nutrición o la mirada que se constituye precipitadamente porque nos muestra una imagen completa que no existía de antemano, y que devuelve una sensación de cuerpo alucinado, hecho de fragmentos que no están en el interior, sino en el exterior.

Ahora bien, ¿qué relación tiene el saber con todos estos elementos del discurso? ¿Esto se puede captar mediante cierto saber?  hemos visto muchas veces esa fórmula del discurso universitario. A Lacan le interesa ver qué relación tiene el saber con la verdad o con la satisfacción. Así comienza el primer seminario que dedica al discurso en esa fecha que ha supuesto muchos cambios en los Estados y en la forma de gobernarnos.

La Universidad está en crisis, crisis de su relación con los estudiantes, hay altercados y como saben el mayo del 68, Lacan se dirige a ellos y les da un lugar en el discurso, En relación con la verdad y la interpretación sin desligarles de ese objeto de goce:

Si el mercado de los saberes está tan especialmente sacudido por el hecho de que la ciencia le aporta esa unidad de valor que permite ahondar en lo que atañe a su intercambio hasta sus funciones más radicales, no es por cierto para que el psicoanálisis presente su propia dimisión, cuando puede perfectamente articular algo al respecto. Todos los términos empleados a propósito de esto, como el de no conceptualización, toda mención de no sé qué imposibilidad, solo designan la incapacidad de quienes los promueven. Sin duda la estrategia con la verdad, que es la esencia de la terapéutica, no puede residir como tal en ninguna intervención particular llamada interpretación. Sin duda en la práctica pueden hallar su oportunidad todo tipo de funciones particulares, juegos felices en el orden de la variable. Sin embargo, esta no es una razón para desconocer que solo tienen sentido si se sitúan en el punto preciso en que la teoría les da su fuerza.

Plusvalía y objeto a

Una clase de José León Slimobich

¿Qué tipo de saber trabaja el psicoanálisis? No voy a hacer retórica.

Cuando Freud inaugura el campo de la interpretación de los sueños, el psicoanálisis trae algo que hasta ese momento no podía ser considerado, que era el hecho de un saber que no se sabe, que bien dicho es un saber que no se sabe saber.

Esa redundancia, abre una retórica muy especial. Hay ahí una diferencia entre un saber que puede ser catalogado, ordenado, escrito alfabéticamente, almacenado, pensado y un saber que funciona bajo el modo de las hiancias, de los intervalos, de las imágenes coaguladas, de lo congelado, un saber del que solo tenemos trazas y que nos muestra que lo esencial funciona fuera de lo que pienso.

Lo que Freud trabaja primeramente son las escrituras. Estructura es un término que Freud no usa, pero al hablar de inhibición síntoma y angustia, de neurosis obsesiva, de los desarrollos económicos, del juego de las pulsiones, estamos determinados por estructuras de las cuales podemos decir que somos ignorantes.

Hay un deseo en el sujeto de identidad, yo soy yo, una propiedad de su ser, difícilmente acepta que es un efecto de estructura. ¿Qué quiere decir efecto de estructura? Que hay algo en él que no conoce. Lo que hace Lacan es introducir un elemento alrededor de su desarrollo. No creo en la teoría del desarrollo en Lacan, no creo en la teoría del progreso, pero avanza y retrocede sobre un elemento fundamental: el pasaje del deseo al goce.

La teoría del deseo está aposentada sobre la teoría de la falta, porque falta deseo, porque se reproduce la falta en tanto la prohibición la genera, la falta genera el deseo y ahí entramos enseguida en el sentido. Lo que se nos hace más difícil de pensar es que estamos recluidos en un lugar donde no falta nada. ¿Por qué? Porque obtiene el goce suficiente.

La teoría cambia en Lacan, cuando se produce el pasaje del deseo al goce, en los seminarios 18, 19,20, en momentos culminantes en relación a la teoría del saber, donde ubica al analista en un lugar muy diferente a todos los lugares donde hasta ese momento se lo había ubicado.

Ya Freud intentaba moderar el afán curativo de los profesionales que trabajan en el campo de la salud. ¿Para qué sirve esto? es una pregunta muy general. ¿Por qué? Porque no podemos pensar absolutamente nada fuera del valor. Todo tiene que tener un valor, si realizo un acto tiene que tener un valor, una operación del pensamiento tiene un valor, si leo un libro tiene un valor, un valor de goce, un valor de pensamiento, si gasto energía es para conseguir algo, si trabajo es para conseguir dinero, si voy al banco es para una transacción, si hago una transacción es para comprar algo.

Permanentemente estoy en el campo de la mercancía. La mercancía es a lo que Lacan apunta cuando trabaja el tema del goce. Lacan toma la producción del plus de gozar. Hay un momento en que Lacan dice que el discurso va del agente al otro, del otro a la producción y de la producción a la verdad. “Del agente al otro” es el goce y “la producción” es el plus de gozar. El goce produce un plus de gozar y el plus de gozar se nomina como objeto “a”, recuerden los términos de los cuatro discursos.

Es decir, que el goce de la producción científica culmina en la producción de objetos técnicos que hacen las veces de plus de gozar, gozamos del plus de gozar de la ciencia, que sería,  por ejemplo, el celular(el móvil) como ”hecho” y después se desdobla para que la ciencia siga detrás de la producción gozante alrededor del objeto a.

Lacan tiene que tomar el plus de gozar de algún lado, ¿de dónde lo toma? Lo toma del marxismo.  Marx dice que el producto, la mercancía, el producto de la fuerza del trabajo puesto en el lugar de la distribución de la venta cubre el valor de la fuerza del trabajo, si sumo fuerza del trabajo más capital obtengo ganancia, menos el desgaste de la máquina, el valor de las instalaciones etc. ¿de dónde viene la ganancia? Viene de la parte de la fuerza del trabajo no pagada que se considera como mercancía.

Lacan hace todo un pasaje y produce la teoría de los discursos.

Vayamos por partes, ese plus de gozar es una mercancía producida por una fuerza de trabajo, por un tiempo de trabajo, que le agrega un valor determinado a la mercancía, sólo se pagaría el trabajo empleado.

Por ejemplo, si esta mesa costó 8€ de trabajo, el material que se usó (madera etc.) costó 4€ y yo lo vendo a 12€ solo cobro el costo de la producción y por lo tanto el salario, permito que la fuerza del trabajo se reproduzca y nada más.

La pregunta es ¿De dónde viene la ganancia? la ganancia viene de que la fuerza del trabajo no solamente es fuerza del trabajo, es mercancía, entonces se le agrega un valor de mercancía a la fuerza del trabajo y se pliega sobre la mercancía producida. Entonces 8€+4€+3€. 8€ como trabajo, 4€ como capital y 3€ como plusvalía. Obtengo la ganancia de la mercancía de la fuerza del trabajo, eso es la plusvalía, yo pago lo que vale pero no el plus. El plus es el valor de mercancía de la fuerza del trabajo. El plus es la ganancia que produce por el hecho que el trabajo es mercancía.

Nadie lo tomo como lo hizo Marx, que entendió perfectamente que el patrón hace del trabajo una mercancía más. Entonces cuando el obrero dice” págame por el trabajo” este responde “yo te pago el trabajo” y ríe porque no le viene la ganancia de que no le pago el trabajo, viene de que el trabajo es transformado en mercancía y lo que no paga es el valor del trabajo como mercancía, paga el valor del trabajo.

¡Voltereta colosal! El capitalista no lo entendió hasta que Marx lo aisló, se regía por la ganancia pero no entendía de donde venía. Marx se lo explica, “lo que pasa es que usted le paga el trabajo realizado pero usted no le agrega lo que hace con el trabajo como mercancía”. Su ganancia no es el trabajo más capital invertido, es el trabajo del capital más “el trabajo como mercancía”, es el plus, la plusvalía. Hasta que Marx no escribe “El capital” esto no se puede entender. Ahí es donde los obreros dicen: “queremos participar de la plusvalía”. Más aun, en el comunismo teóricamente se elimina la plusvalía. El capitalismo se vuelve capitalismo de estado. ¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis?

Lacan toma la plusvalía como un elemento central de la teoría y dice:” hay un plus de valor», que queda incorporado a la producción de goce.” Es decir que gozo, gozo, gozo y encuentro un plus de valor a ese goce. ¿Qué quiere decir? que justamente el plus de valor que encuentro es el de usar mi goce como semblante social. El modo de goce puede ser un semblante social.

Por ejemplo, el otro día en un bar, un tipo con cualquier cosa que decía se reía, él gozaba, pero lograba que los que estaban alrededor se sintieran felices porque también se reían, hay un plus de goce ahí, convocaba a una ganancia que no está incluida en su producción sino que logra un plus de gozar. Esto es una hiancia.

¿Cómo funciona el objeto a (plus de gozar)?

Cuando voy a análisis gozo, gozo de ir a hablar, de tratar de comprender, de asociar libremente, gozo de mi historia, recapitulándola, de mis recuerdos, lugar adecuado para eso. Soy causado por alguien que va a gozar de eso. El plus de gozar en el análisis, en el lugar del objeto a ¿por qué es el plus de gozar? Porque no tiene imagen, no tiene volumen, no tiene entidad, esto es el objeto a. El analista acompaña ese trabajo, pero sin embargo, él hace algo con eso ¿qué hace? En el seminario 19, Lacan dice: “¿el analista sabe?” radicalmente no, no es el sujeto supuesto saber de todo el desarrollo, el analista forcluye el saber, (Werverfung), lo ve y lo rechaza, lo expulsa, lo capta y lo echa, forclusion, represión, denegación[1].

Primer elemento a tener en cuenta: “el saber para el analista debe de ser expulsado”. Por lo tanto si yo creo que sé, lo veo con claridad, que el sujeto está una posición cualquiera, lo expulso. Esa es mi posición. ¿Por qué? Porque cualquier cosa que le diga, cualquier cosa que agregue, por ejemplo” lo que sucede es que su madre…” tiene sentido inmediatamente. Ya estamos en el sentido. El sentido que ocupa el lugar ahí del falo, ocupa el lugar de la realidad, esa es la realidad. No importa que sea una realidad que se evapora apenas salga del consultorio. El falo ahí es la realidad. El analista expulsa eso.

Lacan dice:” ahí viene, en el análisis, la dosificación de la angustia”, la angustia del analista. Porque el analista cuando no puede saber el sentido común, no puede agarrarse del sentido común ¿Qué hace? ¿Qué puede hacer? Esa es la pregunta que le acucia. Lacan dice expulsar el saber, echar el saber” y uno dice ‘¡pero dame algo! si no me puedo agarrar del saber, Lacan responde: “sí puedes agarrarte del saber pero para interrogar al sujeto en el lugar de la verdad”. ¿Cómo se hace eso?

Lacan propone pasar todo el bagaje del fonocentrismo lo pasa, ¿adónde lo pasa? busquen el referente, dice. ¿Qué es lo que realmente usted quiere decir? “todo lenguaje es una metáfora cuyo referente jamás será encontrado, el referente siempre es causa en psicoanálisis”[2]. Quiere decir que cuando encontramos un movimiento del lenguaje que nos permite ubicarlo, seguimos allí, desplazándonos. Werferfung es la palabra que emplea Lacan en el seminario 19, en el 18 habla del referente, dice el referente anulado, expulsado, todo decir es un decir metafórico, no hay manera de llegar al referente, no van a abordar el real por ahí.

¿Dónde deben de llegar? a las escrituras -no voy a volver a hablar de la escritura-. Hay dos tipos de escritura, la escritura alfabética, que está en los libros y una escritura diferida que congela el tiempo, anuda el tiempo, lo coagula.

Por ejemplo ese sujeto que dice ‘mi padre a los 7 años, me miro y me dijo…’entonces la pregunta que se le hace a ese sujeto que tiene 66 años es: ¿por qué el sujeto de una edad avanzada sigue recordando, de los cuatro años, de los 6 años? Porque está escrito, está escrito en una historia que no tiene continuidad, está escrito, coagulado en el tiempo, está en los socavones de la escritura.

Si tenemos, por ejemplo una muchacha andaluza, criada por una madre madrileña ¿Qué lengua va a hablar? ¿Una lengua andaluza que viene del árabe, con los faralaes, inspirada en los arabismos, lengua heredera de la mezcla de las lenguas árabes con el castellano? Esto me permite ver en un paciente en que época de la cultura habla. La estructura también funciona en la cultura, la cultura es el barniz de esa historia diferida.

La ciencia progresa y progresa, escribe formulas, escribe maneras de pensar que parecen ser actuales, sin embargo, llegamos a esta parte del mundo y pensamos ¿pero cómo es posible que la ultraderecha, el fascismo, la xenofobia, el odio al otro campen a sus anchas por el mundo?

¿Cuál es la transformación de la humanidad? Se dice que la máquina, el invento industrial, se dice que el trabajo. La gran transformación es la luz eléctrica porque revolucionó la forma trabajo. A partir de ahí se pudo trabajar doce o catorce horas diarias, antes no se podía trabajar tanto porque no había luz, no había manera de trabajar de noche. Con la luz el trabajo se vuelve inacabable. El gran invento que cambia el sistema de producción es la luz eléctrica. Lacan dice: “ustedes no se dan cuenta de la diferencia que hay cuando prenden el interruptor de la luz”[3]

Esto puede sonar a delirio, pero brinda la posibilidad de reflexionar la organización misma de la cultura. Voy a dar un ejemplo. Ustedes dirán que no hay manera de pensar al sujeto o al individuo fuera de la sociedad.

En América latina la corrupción campa a sus anchas, es un problema endémico. ¿De dónde viene la corrupción? Del virreinato, es una herencia de la corona española. Los cortesanos eran los señores que tramitaban los negociados. Esa misma estructura existe ahora. Uno diría ¡no, avanzó la cultura , la democracia en el pueblo, las instituciones, etc.., hay parlamentos, estamos mejorando etc.. Sí, seguro que estamos mejorando, no digo que no, pero hay estructuras que perviven tal como perviven imágenes de la infancia del sujeto, siguen produciendo efectos en el sujeto, siguen produciendo efectos en la sociedad. Y cuando analizamos es bueno ver, nosotros percibimos, cuando a veces vemos el recorrido de la historia del hombre, historia por ejemplo de la violencia, la violencia como parte de la historia del hombre, también de los primeros movimientos humanos que fue lo que más duro,los modos violentos que tiene la especie.

Volviendo a la práctica, no tenemos tantos casos donde podemos ver cómo ha jugado la cultura en la transmisión, por ejemplo de los modos que brinda la cultura al sujeto para su tiempo. ¿Cómo debe ser un niño o una niña? Hoy en día la cultura está transformando todo esto. Hace 20 años era impensable un modo de pensar que hoy esta aceptado. ¿Por qué? porque la cultura va transformando…por ejemplo los hombres tienen que adoptar nuevas formas de producción respecto de sus relaciones con las mujeres, porque las mujeres están planteando nuevas formas de producción sin el estado masculino, y les permite tranquilamente a las mujeres ocupar todos los lugares que quieren, ahora que está desapareciendo el trabajo, que no es necesario que los hombres ocupen esas posiciones, ahora que el poder del estado se fortalece y permite y amplia las formas de goce. Es decir, que el estado permite que las mujeres ocupen lugares que antes ocupaban los hombres, tranquilamente sin problema, ¡mientras no atenten contra la producción! Eso ni se os ocurra. Es decir que el estado masculino sigue conservando el criterio de propiedad y lo que hace es, si se puede decir así, masculinizar a la sociedad alrededor de los bienes, de los servicios, de las ganancias. Uno podría decir:’ saber esto no significa nada’, bueno más o menos no significa nada, no significa nada quiere decir que el estado no va a decir:” Jose, tienes razón vamos a cambiarlo todo” no es así por supuesto. Entonces en ¿qué sentido es importante? En el sentido que el análisis plantea una cuestión es: ¿hay algo por fuera del valor? ¿Algo que no sea instrumental?, que no sea valor de mercado, algo del sujeto.

Ese es el lugar donde el analista ubica las estructuras, en ese lugar donde, en el filo de la hiancia del goce, de la estructura del goce busca ubicar aquello de lo cual, mientras va acompañando el discurso concreto que se le presenta, la estructura del goce que se le presenta, va despejando cuestiones, va colaborando a reflexionar, va armando un dialogo, para destacar aquello que… Por ejemplo, se trata de una niña, una niña que es todo libertad, esa es la fiesta, hace lo que quiere , no respeta la ley etc. hasta que empieza a manifestarse la sexualidad, se queja de los dolores, de que hay que ver…, de que va a morir en el parto. ¿Qué es esto? Es una estructura victoriana. ¿Cuándo nosotros quedamos sorprendidos, que es? Es porque hemos sido tocados en la verdad. ¿Por qué? porque lo que entendemos no sirve para nada. Si le digo al paciente: “lo que pasa es que su madre la maltrató de pequeña y por eso se siente maltratada por el perro” ella dice “si, tiene razón, guau, guau.” ¿Qué hace? lo incorpora, se alimenta. ¿Qué dice lacan? Mis escritos no son para ser entendidos ¿Por qué? Porque lo que no entiendo es lo que me afecta, lo que entiendo no me afecta. Uno podría decir pero, bueno uno debe entender algo, sería mejor un psicoanálisis claro, que todo el mundo entienda. Estoy tratando de mostrarles el efecto de textos que a veces son difíciles para nosotros mismos, eso que es el efecto de conmoción de nuestro goce. Por ejemplo: los actos de solidaridad son del nacimiento del lenguaje, cuando dos cazadores perseguían una pieza, ¿cómo hacían para entenderse? Sino por cooperación entre ellos. De otra manera, nosotros le decimos al sujeto que debe progresar, que debe ser competitivo, es lo que el capital dice. Los países que se han desarrollado y las especies que han subsistido son las especies que han sabido competir y ganar, los demás se han perdido, esto es la selección natural. Esto no es así, muchas de las especies, gran parte de las especies que sobrevivieron es porque establecieron colaboración con otras especies.

El criterio individualista competitivo que tanto habita el psicoanálisis, por otra parte, es porque el psicoanálisis es algo que nos lleva a tratar de entender, eso es un problema, tenemos que tratar de entender desesperadamente y eso nos lleva a establecer una competencia a veces delirante con el otro. De hecho hay un yacimiento, el cual va a llegar a ser mítico, donde hay huesos mezclados de lobos, hombres, y perros salvajes. Según la teoría hubo una alianza ocasional entre lobos y hombres, es decir el diálogo con los animales existe. Con los perros ni les digo.

Recuerdo una analizante que comentaba que el perro venía con la correa y ladraba y ladraba y paraba, al rato volvía con la correa y ladraba y ladraba y  decía “el perro me dice ¡vamos!¡ a pasear, a pasear!”, y vuelvo a la casa y estoy cansada y el perro ladrando, ya no doy más. Le dije que tuviese cuidado. Ella por supuesto esto me lo cuenta pensando que me voy a escandalizar por que el perro le hable, al contrario ¿por qué me voy a escandalizar? ¿Cómo no le va a hablar el perro? Si ella me dice que el perro le habla por supuesto que le habla, ¿por qué no la voy a creer? Es un perro pequeño, no es un doberman. En este caso esta mujer dice “me contó una amiga que un perro le mordió la cara.” Sesión siguiente viene y dice:” ¡qué inteligente es mi perro, como se dio cuenta de que yo había hablado de él!” Cuando llegue el perro intuyo que yo había hablado, por lo tanto se calmó, estaba en un rinconcito todo manso y dócil, ahora el perro está comiendo con el gato. Ustedes dirán que es todo un delirio y un cuento, les juro que es verdad. El perro se había dado cuenta que ella había ido al analista y que ella había hablado y  que el analista le había hablado del perro y ella había entrado a su casa con otra actitud y otra  mirada y  el perro se había dado cuenta, y se quedó tranquilo.

Ahora fíjense ustedes si uno hubiese sabido, ¿qué es una psicosis? Los perros no hablan, los perros y ningún animal. Ella no es una psicótica ¿Por qué? porque una psicótica diría ¡esto es así! El psicótico es un amo, un amo despótico, un amo del goce, de la certeza. Si yo anticipo mi saber, tapono, simplemente lo tapono. Cuanto más nos despojamos de los abalorios del saber más cerca estamos de poder escuchar las escrituras que por un lado son históricas y por otro toman semblante; por ejemplo el sujeto viene y dice “yo sufrí mucho…mis padres me maltrataron y bla bla bla…y por el rabillo del ojo mira a ver qué hace el analista. Si el analista por ejemplo bosteza, el paciente goza: el analista no me ha escuchado y empieza a sufrir, si el analista se rasca la cabeza, el paciente goza, haga lo que haga el analista, el paciente goza. Haga lo que haga es el plus de gozar.  Ahora bien ¿cuál es el problema? Si goza demasiado empieza el sufrimiento por ejemplo si el analista es enganchado por el plus de gozar y pasa del lado del analizante y empieza a torturarlo con el tiempo, estira el tiempo de la sesión , ahora no puede cortarlo, habla y no puede cortarlo. El único trabajo del analista es inyectar una voz, no es el sentido de lo que dice, lo que dice no tiene ninguna importancia, es meter ahí, corte y cambio, es el movimiento que hace Lacan respecto al nudo, cuando se corta se arma una nueva nodalidad.

Si uno piensa ¿quién soy yo? Soy el número tal del DNI, licenciado, mi seguro médico, mi jubilación si la tengo, el número de cuenta corriente, el domicilio. No sé si vieron en las películas norteamericanas: ¡soldado John Ritter número 387 958, ¡señor, si señor! Es lo único que tiene que decir. Soy eso.  Ese soy yo, después tengo que andar buscando mi alma o sea buscando goce, un plus de goce, mi manera de gozar, ¿el resto?: pertenezco al estado.

  El analista ha de captar ese lugar de la estructura, que es una estructura fundamental, una estructura donde el sujeto esta medido, sopesado, juzgado. El psicoanálisis nos permite visualizar el poco de ser que hay, el poco de ser de alguien. ¿Qué es ese poco de ser? Es todo, mi goce. ¿Adónde ha llegado el capital en su extremaunción de producción?

Ha llevado al sujeto a dos puntos:

Claramente es el fetichismo de la mercancía, coche, viajes, muebles, la luz etc. el buen vivir adornado de fetichismo. Por ejemplo la muestra que igual conocen, la muestra que armo Miguel Ezpaña en Nueva York un artista de Madrid. No tuvo mucha difusión, hizo trescientos frascos de pollas en vinagre y los vendió a trescientos euros. Y se llamó así la exposición:            “pollas en vinagre”, en Nueva York.

¿Cómo se salva uno de todo esto? No hay manera de salvarse excepto por un pequeño reducto que no tiene nada que ver con que esté en la realidad o no. Por ejemplo, un poeta que dice “poned en mi tumba un bote salvavidas, porque uno nunca sabe”, morir nos morimos todos, pero la mayoría no pone un bote salvavidas porque nadie cree que va a venir la famosa resurrección.

Esto es muy interesante, quizás cuando un analizante dice “tengo miedo del amor”, ¿Quién no ha tenido miedo del amor? el amor y el miedo son socios, por eso tiemblo cuando voy análisis, trato de hacer cosas con eso. Estoy en la posición de la transferencia[4].

Los seminarios 18, 19 y 20 van en este orden:

En el 18, el referente, la ausencia del referente

En el 19, la verdad en relación al saber

En el 20 el problema del amor de transferencia. Fundamentalmente un goce, un goce que no se hace material, un goce femenino que esta fuera de la ley del falo, que no entra en la circulación fálica, no entra en el concepto de realidad, es algo que nos desafía…

Por ejemplo, un paciente anciano que empezó una actividad lúdica, hace un cursito de pintura y toma a un gran maestro que es muy caro. Sus hijos y su mujer dicen que está loco y él dice” ¿a mí que me importa? Si me voy a morir pronto, prefiero hacerlo con un gran maestro.” A eso lo llamo yo, el sujeto que atraviesa tranquilamente el miedo,¡ ya está! Ya es muy tarde, seguramente hay cosas para las cuales ya sea muy tarde, pero al menos no eso, eso no. Eso no, no se trata de la falta, se trata de eso no. No sé si conoceré Marte, quizás sea tarde, pero seguramente no es tarde para conocer a mi vecino, para cruzar la calle, no es tarde para que sea tarde.

La estructura es una estructura donde fundamentalmente el sujeto capta que el Otro no existe, por ejemplo, uno se dirige al otro bajo la súplica ¡ayúdame! ¿Qué tipo de ayuda espera? ¿La limosna o la mano? Es una decisión a tomar.

 – Pregunta: ¿habría algo fuera del valor? No sería fácil encontrar algo por fuera del valor

Yo encuentro algo fuera valor cuando estoy despistado. Cuando estoy despistado. Tú decías, un ejemplo, es un ejemplo. Ahora tienes razón, habitualmente nos duermen los discursos sociales, como dice Lacan. Al sujeto los discursos sociales lo toman en su circuito, lo uno no descarta lo otro, así es el juego. El sujeto tiene la posibilidad de llevar hacia si eso que lo constituye en un lugar que no es del mercado. Es invalorable en un análisis, algo que el capital no puede atajar. Uno dice” ¡no, pero si no hay nada! Sí, eso por ejemplo. Entre la mano que da y la que toma, la inexpresable nada. Uno puede decir ¡pero todo eso es poético! Claro. A veces sentimos con el otro. Por ejemplo, la risa compartida. ¿Hay algo que tenga menos valor de mercado que la risa compartida con el otro? Cuando dos amigos o un grupo de gente ríe frente a algo, eso no tiene ningún valor en ese momento, más que ese encuentro con la risa, como lugar soberano de la metáfora donde hay algo que traspaso un plus de gozar.

Yo extraño mucho la gracia de Andalucía. Antes se encontraba en los bares, en los lugares y ahora ya no es así,

 – sobre el amor.

– El odio y el amor van unidos, lo podemos ver en el amor de transferencia. Lo podemos ver en todas las maniobras que el sujeto hace frente al analista al cual intentan presionar, retener, expulsar, convencer de una cosa u otra, intentan dramatizar sobre una cosa de su vida etc., hay un poder en juego. Había un paciente de Lacan que había estado en la guerra de Indochina que decía que nunca, en una misión en Indochina había sentido el terror que había sentido en la antesala del consultorio de Lacan.

El analista ocupa el lugar del plus de gozar y es por lo que me causa, cualquier cosa se puede convertir en mi plus de gozar. Por ejemplo gana mi equipo favorito y salgo a la calle y mato a gente en homenaje a eso, porque hay un plus de gozar que está en juego en la ganancia de mi equipo, en que mi equipo gane. El analista goza de un plus de gozar que viene de la producción de goce. El lenguaje goza y eso produce un plus, el analista capitaliza ese plus, ese es el poder que el analista tiene. No es tanto como amo sino como plus de gozar. El goza como sea, pero eso también le produce un sufrimiento, porque yo gozo de su goce. El goce y el sufrimiento van unidos, están en el lindero. Yo le hablo a mi analista, le hablo de mi historia, llega un momento en que le hablo de mí, después le hablo de mi a él, y finalmente la hablo a él. Esa etapa donde le habla al analista de tú a tú, donde el analista ya no dice nada, ya ni se esperan comentarios de él, ¿por qué? Porque el análisis ya ha culminado. Ese movimiento que es 1º le hablo de mí, luego de mí a él 2º movimiento y finalmente le hablo a él y después hablo con él. El otro día casualmente una analizante me dijo:” me vi tan triste, tan fea tan gorda horrible y tan espantosa y después de un rato pensé: bueno ya está”

Insisto, en ese trabajo del plus de gozar se llega a lugares únicos, el sujeto llega a lugares únicos. Para el sujeto lo más difícil es desprenderse de ese modo de gozar que le ofrece el otro. Por ejemplo a través del insulto, insulta al otro y entonces el otro va a entrar. Si yo lo insulto el otro va a entrar, porque toca al narcisismo. El fetichismo es la mercancía, el primer gran orientador, y lo segundo es el narcisismo. Cuando me tocan así reacciono y fortalezco al otro. Rebajo el narcisismo cuando no contesto, no es que atente contra el otro, me cubro del otro. Esto tiene un límite entendámonos.


[1] Jacques Lacan: “Seminario 19: De otro al otro” cap.9

[2] Jacques Lacan: “Seminario 20: Aún”

[3] Jacques Lacan: “Seminario 4: Las relaciones de objeto”

[4] Jacques Lacan: “Seminario XX: Aún”

Sobre el diálogo

Sobre el diálogo
Un artículo de Pedro Muerza

¿Qué quiere decir dialogar? ¿Hay posibilidad de diálogo? En la actualidad, cuantos más medios tecnológicos tenemos para comunicarnos, más se habla de aislamiento social.

Habla, te escucho. La particularidad de esta forma de comunicación es que dialogar implica un interlocutor, que lo es, no porque responde sino porque promueve el interés de seguir hablando con él. A veces, pensamos  en la respuesta que le vamos  a dar en lugar de escucharle. En otras ocasiones, lo más difícil es callar, no ser empujado a decir lo primero que se nos ocurra.

En cualquier tipo de diálogo, lo que  importa que el interlocutor siga hablando. Darle una acogida y escuchar para que siga hablando: sí,…ya…, mmm…; con eso, tiramos de la cuerda del lenguaje, vamos abriendo el tema a tratar. Esa actitud nos permite interrogar, decir “no sé”, pedir una aclaración y así puedan ir apareciendo  otros dichos o decires que no estaban antes. Sí, hay una diferencia entre el pensar algo y decirlo. Al decirlo, puede aparecer otra cosa.

El diálogo  se constituye al hablar con otro que es diferente a nosotros. Esta diferencia permite la distancia necesaria para ver la particularidad del otro que es un semejante pero radicalmente otro, por eso es imposible ponerse en el lugar del otro.

El elemento material del dialogo es el lenguaje que se compone de palabras y silencio.

Las palabras nos sirven para aclarar, tranquilizar, desdramatizar, para decir la verdad y también para mentir. Nos proporcionan gozo, placer, humor, risa.  También se pueden convertir en arma de dominio, de desprecio y quizá el mayor desprecio es el  desprecio por la palabra del otro.

Además, está la estrategia sobre el silencio. Así vemos el silencio destructivo de la negación que intenta reducir a nada acontecimientos importantes, hechos y  dichos que, por silenciarlos, se quiere hacer pasar como si no hubieran sucedido.

¿Desde dónde se hace la escucha? Es diferente si escucho a alguien para cambiarlo, para convencerle, para dirigirle, para enseñarle, para adoctrinarle, etc.  La posición de escucha en un dialogo designa una posición contraria al dominio, a la imposición.

Hay distintas situaciones en las que, aunque se habla, no se dialoga.

No se dialoga cuando se dice siempre lo mismo. Entonces las palabras se desgastan, no llevan a la acción, son como las gallinas que cacarean pero no ponen huevos. Es el consabido bla,bla,bla. Se habla sin decir nada, se mete ruido.

Tanto a nivel individual como colectivo, hay situaciones donde se da una yuxtaposición de monólogos o diálogo de sordos. Ocurre cuando desaparece el valor simbólico de las palabras, su función mediadora. Por ejemplo, decir padre, madre, compañeros, es nombrar las diferentes funciones que cada una de esas palabras transmite. Si se les quita ese valor simbólico quedan como palabras sin contenido diferencial. Todo queda en el registro imaginario. Por ejemplo, las peleas inacabables: “tú eres un listillo”, “anda que tu”. Pelea de las imágenes con su saldo de hostilidad, de agresividad.

No hay diálogo si nos quedamos en la queja, en la atribución de la culpabilidad al otro o en el mero reproche. Tampoco  hay diálogo  cuando al otro se le interpreta en el sentido de  “lo que te pasa es que eres…” En ese caso estamos diciéndole: yo tengo un saber independiente de lo que tú dices y  trato de que lo aceptes, es más,  trato de imponértelo. Por eso, la respuesta a esta  interpretación de saber es siempre de enfado y  de enojo.

No hay diálogo igualmente cuando se intenta que nada del otro quede desconocido. ¿Cómo? Con el insulto. Lo sé todo de ti, eres solo eso.  Un intento de reducir al otro y petrificarlo bajo la injuria, que todo su ser sea ése y solo ése.

No siempre es posible dialogar. Bien sea que uno no quiere  dialogar con cualquiera, o bien que el otro  tiene también sus límites (indiferencia, hostilidad, odio). Estos límites hacen que las buenas intenciones y la buena voluntad no sirvan.

Tampoco se puede hablar de que haya un modelo de diálogo, un modelo ejemplar que se pudiese aplicar y que llevaría a “saber” dialogar en todo momento. En cada situación, en cada conflicto, bien sea familiar, de pareja, de trabajo, hay que ver qué obstáculos concretos y qué dificultades surgen haciendo posible o no el diálogo.

El diálogo analítico toma en cuenta que hablar es también decir más de lo que se sabe, que cuando uno dice  no sabe lo que dice o puede estar en juego otra cosa que lo que se dice. Por eso, la apuesta del psicoanálisis es que, usando las palabras de uso común, se construya un diálogo donde vaya apareciendo la implicación que uno tiene en su propio malestar y que desconocía absolutamente.

¿Qué conclusiones pueden servirnos a todos?  Cuando alguien habla, hay en su palabra la posibilidad de creación para resolver una situación planteada. Para que eso suceda, es necesaria una actitud  que conlleva la anulación de un saber de antemano.

Así, podemos ver el poder de transformación que la palabra tiene, la palabra que hace, la palabra que actúa. Por ejemplo, decir No al individualismo que nos lleva a encerrarnos cada uno en nuestro pequeño mundo o No a la corrupción que nos propone el sistema o No a la sensación de que el semejante es un enemigo ante el que solo cabría cultivar la hostilidad.

Pedro Muerza

 Psicoanalista de la Escuela Abierta de Psicoanálisis

 

Los escritos de los psicóticos

Los escritos de los psicóticos
Un trabajo de Pedro Muerza.

LEER ARTÍCULO ENTERO

La escritura es un hacer que da sostén al pensamiento. Jacques Lacan

Escribir

Escribir no es lo mismo que hablar, no se parece en nada al decir. Se suele pensar que escribir es una mera inscripción, un modo de registro de lo hablado o una suma a lo hablado. Entre el decir y el escrito hay una montaña.

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El sistema y los discursos

MoebiusEncuentro del 2 de noviembre de 2013 del seminario «Pensar lo colectivo: discurso y lazo social» organizado por la Escuela Abierta de Psicoanálisis

–  Argumentos de un discurso 
¿cómo se pasa de la dialéctica (amo- esclavo) a los discursos como girando?

– apuntes topológicos
 
Los cuatro discursos.  Agentes del discurso
 
¿qué es el doble agente?

Discurso del amo/Pseudo discurso del capitalismo
 


Los detractores del psicoanálisis aducen que éste es una disciplina que se ciñe a la soledad del diván, una conversación de a dos que muchas veces no se puede transmitir con los presupuestos lógico-científicos, un espacio para hablar de cosas íntimas, que surge en el seno de una sociedad burguesa muy diferente a la actual, con urbes pobladas de gente cuya prisa no les permite detenerse en tiempos muy latos, que no es una disciplina científica comprobable. ¿Pero quién dice que la observación científica no introduce variaciones en lo que se observa? ¿Y quién sostiene ahora que la hermética del laboratorio no cambia cuando se abre al mundo? (actualmente ya se reconocen niveles de investigación en los que se reduce considerablemente la incidencia del observador, intentando mitigar la intrusión bastarda en el medio investigado para evitar fracasos posteriores)

Todos los argumentos son válidos, si se toman aisladamente sin apelar a los mecanismos que pone en circulación el dispositivo analítico, la significación no entrega sus conclusiones con el forzamiento de los razonamientos, es decir hay que dar tiempo al tiempo, o ¿acaso el resto de las disciplinas no necesitan un tiempo de despliegue?

La Historia es el desarrollo del concepto, según despliega Hegel en la Fenomenología del Espíritu, si lo tomamos como cierto, ¿no es demasiado pretencioso que el concepto no se equivoque? ¿no es demasiado pretencioso pensar en su infalibilidad? Las perspectivas actuales y la incidencia del mercado nos permiten vislumbrar que el hombre se subsume en una dinámica maquinal, puede que la victoria del concepto puro y la astucia de la razón sobre la imbecilidad se hayan alejado de nuestro horizonte,  y es difícil verlo (al concepto) arando el surco del campo ideal. Y por otra parte, ¿no es cierto que la historia es la evolución del tiempo?, la astucia de la razón, así lo llama Hegel, se impone a lo animal en la evolución del Espíritu, el Estado asumirá todas las tensiones del Espíritu.

Lacan con una ruptura significante llama a los estudiantes del 68 francés “astutados”, su saber va a ser utilizado por la astucia del amo, “ustedes quieren un amo nuevo, lo tendrán”. Entre estos dos discursos, el del Amo (Maître) y el del Esclavo (Universitario), se da un tipo de relación de invasión y sustitución, cuyo articulador es la muerte por puro prestigio (léase la dialéctica del amo/esclavo que desarrolla Hegel).
La idea del psicoanálisis como discurso que lanza Lacan, hace que tengamos que apelar a elementos que nos permitan entender su dinámica: desde la topología, la banda de Möebius, introduce un modo interior/exterior de recorrido de elementos, una variación que nos permite ver que lo que está adentro en otro momento está afuera, así se puede decir que cada elemento del discurso puede estar en lo íntimo y en lo ajeno, dependiendo del momento a eso lo nombró Lacan como éxtimo, lo que está fuera y también dentro:  MoebiusAutor: Emilio Gómez

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