Antonia Torres Pérez

MUJER Y ESTÉTICA.

Antonia Torres Pérez

  1. INTRODUCCIÓN.

¿Qué entendemos por mujer?

Cuando hablamos de mujer, aparece la imposibilidad de describir lo que es una mujer más allá de una diferencia anatómica pues una cosa es hablar de la mujer por la posesión de genitales femeninos y otra la mujer como sujeto sexuado que asume una posición al margen del género en el que se inscribe.

Al mencionar los rasgos de la feminidad, en este término de “lo femenino” se inscriben tanto hombres como mujeres puesto que lo femenino no le corresponde a la mujer sino a esa posición en la que se coloca el sujeto. Es más, los rasgos propios de la feminidad se refieren a las características que tienen como resultado de su identificación ciertas representaciones o ideales culturales que en un momento dado de la historia nos sirven como modelo o paradigmas.

Pero la generalización de características comunes a todas las mujeres nos lleva a una posición rígida y normativa cuando la singularidad de cada sujeto va más allá de su género y de las características que lo puedan representar puesto que siempre se nos escapa la excepción, diferencia o anomalía que nos impide encorsetar al sujeto en un género.

¿Y la estética?

En cuanto al término estética, un primer lugar nos encontramos con la pregunta:

¿Qué se entiende por estética?

Aparece la relación de la estética con lo bello. Lo bello como la extinción del deseo por efecto de la belleza. Lo bello también

está relacionado con lo horroroso, la estética tiene algo que ver con la tragedia.

  1. ESTÉTICA Y TRAGEDIA

El libro “Psicoanálisis: Los nuevos signos”, recoge:

Hermoso será morir haciéndolo” refiriéndose a las palabras de Antígona, quien desobedece las leyes de Creonte -de no dar sepultura a su hermano- . Antígona prefiere ser castigada a la muerte antes que su único hermano varón no sea sepultado. “Hermoso” es una justificación estética a la tragedia.

De igual forma en el cuadro – Los Embajadores- de Hans Holbein- se observa la grandilocuencia de los personajes centrales del cuadro y como al alejarse pende la calavera. Ante la majestuosidad de sus personajes algo que también estará en ellos y por lo que serán tratados como iguales “la muerte” como el final de esa escena que representa el pintor.

Aparece también la estética como ocultación. Un ejemplo lo encontramos en “La cabeza de Medusa” que alude a la petrificación que se produce ante la falta.

En el mito hay una multiplicación de serpientes que salen de su cabeza con una función de velo: hay que ocultar que no hay nada.

También el maquillaje da a ver pero a la vez oculta, el cuerpo como lugar donde la estética realiza sus realces y ocultaciones. Se muestra para que no se mire a otro lugar donde nos encontraríamos con la falta, la incompletud, el rasgo que marca el tiempo, la imperfección en el cuerpo…

La relación de la estética con la tragedia la expresa el poeta Ángel González que recoge esta idea con gran belleza:

Mensaje a las estatuas.

Vosotras, piedras

Violentamente deformadas,

Rotas,

Por el golpe preciso del cincel,

Exhibiréis aún durante siglos

El último perfil que os dejaron

Senos inconmovibles a un suspiro,

Firmes,

Piernas que desconocen la fatiga

Músculos

Tensos

En su esfuerzo inútil

Cabelleras que el viento, no despeina

Ojos abiertos que la luz rechaza.

Pero

Vuestra arrogancia

Inmóvil, muestra fría

Belleza,

La desdeñosa fe del inmutable

Gesto, acabaran

Un día.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Hacia la piedra regresaréis piedra,

Indiferente mineral, hundido

Escombro,

Después de haber vivido el duro, ilustre,

Solemne, victorioso, ecuestre sueño

De una gloria erigida a la memoria

De algo también disperso en el olvido.

Ángel González

      3.- ESTÉTICA Y MUJER

¿Para quien son los cuidados estéticos? ¿Para quien las pinturas, pelo, maquillaje, tersura?

Siempre es para otro; incluso cuando es para uno mismo, está el otro que mira al espejo. La mujer en su discurso se encuentra muy vinculada a la estética ¿Por qué?

Quizá porque ha cambiado su función en lo social, está incluida en el ámbito del trabajo, en los lugares de poder que antes sólo eran ocupados por el hombre. Se dice que la mujer está caminando hacia esa liberación e igualdad en el campo laboral pero parece que esto no alcanza a lo que ella busca, que no lo vive como una liberación, sigue existiendo cierta desigualdad en la relación de pareja (cuando asume responsabilidades que deberían ser compartidas y luego aparece la queja) ,en el ámbito laboral( cuando siente que tiene que demostrar con creces su valía como mujer trabajadora) , en las relaciones sociales ( cuando ha de ser culta, simpática, sensible, guapa…).

¿De dónde proviene esta exigencia?

De la no -completud, de la ocultación de la castración, de la búsqueda del objeto radicalmente perdido, de esa abnegación que viene de años atrás pero en la que quizá siga instalada. Se recrimina cierto trato a la mujer como objeto de deseo. Si no es eso lo que quiere la mujer, qué buscaría en esa perfección física. En ella está presente la máscara (maquillaje, colgantes, adornos.) ¿Para qué o para quién?

El sentido de la estética, entendido como la percepción que se tiene sobre la belleza corporal, ha adquirido unas características específicas dentro de la belleza en la mujer contemporánea. Sería necesario como punto de partida para abordar la relación entre mujer y estética tener en cuenta las características de nuestra sociedad contemporánea.

       4.- ESTÉTICA Y CONTEMPORANEIDAD.

¿Cómo entiende y acepta la mujer la estética que este mundo actual le ofrece?

¿Cuales son los elementos característicos de esta estética contemporánea?

¿Cuál es el discurso estético expresado por la mujer en el arte contemporáneo?

¿Por qué les preocupa el cuerpo? ¿Por que lo siente como algo conflictivo?

Características de la contemporaneidad.

Según el sociólogo Baudrillard

La sociedad actual está dominada por las apariencias, donde el objeto ha perdido su función y el consumismo agresivo ha hecho que del objeto solo interese su imagen”

Las exigencias del mundo actual están dirigidas con más empeño hacia la mujer aunque no por ello el hombre escapa a estas exigencias.

La imagen corporal ideal es percibida con cierta desviación y está en función de parecerse a otro.

Aparece un arte trasgresor, un arte que plantea problemas en el que se manifiestan y expresan situaciones dadas en el entorno social, evoca la inconformidad del artista como ser social. La artista contemporánea hace un tratamiento del cuerpo como objeto visual dentro de una estética repulsiva y dramáticamente realista.

La estética considerada no como ideal de belleza, sino como recuperación de lo perdido.

Comercialización de productos, técnicas para alcanzar ese ideal de belleza, dietas agresivas que proponen soluciones fantasmas u oportunidades engañosas en las que no se cuenta con la especificidad de cada persona sino con grandes generalizaciones, tratando al sujeto como objeto.

Politeísmo de la belleza ¿Hay un criterio sobre lo que es bello o feo?

La dicotomía, alma/ cuerpo de la antigüedad se transforma en cuerpo/cuerpo.

El cuerpo como objeto de consumo, como objeto de deseo, el cuerpo como desecho.

Todos somos consumidores y hay quien afirma que la verdadera participación social en el mundo contemporáneo no se lleva a cabo por la presencia en determinadas organizaciones, asociaciones…sino que se ejercita a través del consumo. Aparecen slogans publicitarios “consumir es compartir”. . También aparece el cuerpo de la mujer como reclamo comercial, cosificación de la mujer.

La amoralidad del discurso capitalista.

El tiempo vivido con intensidad, algo que a los pocos minutos se olvida, la sociedad ofrece una intensidad no duradera, que no se extienda en un periodo largo.

En este marco contemporáneo al sujeto nada le es ajeno utilizado por su género para poner en funcionamiento toda la maquinaria que genera el mercado.

       5. ¿CÓMO ENTIENDE Y ACEPTA LA MUJER LA ESTÉTICA QUE EL MUNDO ACTUAL LE OFRECE?

Parte de las exigencias del mundo actual están dirigidas a la mujer aunque cada vez más el hombre se siente exigido en esto de la imagen.

Algunos fragmentos cotidianos extraídos de la calle recogen el sentir de la mujer.

Durante un viaje en autobús de un punto a otro de la ciudad escuchaba en los, asientos de atrás a dos adolescentes comentar. “Estoy rayada con la ropa que me he puesto, vamos a mi casa que me cambie” En este mismo momento se suben en el bus una chica con su madre y el novio de la primera, se las notaba bastante azoradas, se sientan y el novio les dice: “Tenéis que tranquilizaros, después lo veréis todo más claro” escuchaba atentamente y observaba la cara de preocupación de la joven ¿

Qué le sucede? En la mano llevaba una gran bolsa que ponía ( Pronovias) – tienda donde las novias se compran sus trajes para la boda) la chica continua discutiendo con su madre, al parecer la prueba de su vestido no había quedado bien y estaba angustiada, pues según iba contando , las pinzas del pecho no estaban bien marcadas y este no quedaba realzado. En fin deciden bajarse del autobús y volver a la tienda para dar una solución.

En el primer caso la ropa es vivida como señal de identidad, pertenecer a una clase, la ropa como marca que te define, cierto status, pertenencia al grupo de los que usan tal indumentaria, la identidad puesta en el objeto.

En el segundo caso aparece el realce ¿Acaso el pecho en la mujer no es algo que sobresale? Y además ¿Hay que realzarlo? La novia aparece como no-toda en ese detalle, la joven se siente en falta esto la angustia.

Los intereses sobre tener un cuerpo, el cuerpo debe responder a las exigencias de un sistema como instrumento de consumo.

¿Por qué preocupa el cuerpo? ¿Por qué se entiende como algo conflictivo?

Las imágenes del cuerpo perfecto, cuerpos jóvenes. La exigencia de cierta homogeneidad, han de parecerse a otros, que tengan un peso determinado, una talla aproximada, una fibrosidad concreta, una luz y belleza y todo esto para todos por igual ¿Dónde queda la diferencia? Las diferencias como marca del efecto del lenguaje, el paso del tiempo, el discurso que sostiene el sujeto, los rasgos… Nada de esto sirve cuando el cuerpo es tomado como objeto.

El concepto de estética que se maneja no va a beneficiar a la mujer, la estética manejada no es la más adecuada para su bienestar físico. Al cuerpo se le exigen dietas purificadoras, ejercicios de flexibilidad, tersura, se le pone a disposición de la cirugía, todo en pos de un ideal de belleza en el que no aparezcan los límites en el cuerpo. Hay una disposición a cierta esclavitud al amo que marca las tendencias estéticas, pero junto a esto aparece una ruptura con ese ideal. En el arte se refleja lo grotesco, cuerpos rotos, lo esperpéntico como contrapunto, como reivindicación a esos modelos que se han impuesto y que pretenden desposeer al sujeto de lo que no sea imagen.

      6. LA ESTÉTICA MÁS ALLÁ DE LO BELLO

El libro “Psicoanálisis: los nuevos signos” plantea la estética más allá de lo bello; hay una belleza ligada al goce y al deseo más que a lo universal del gusto determinado por la clase o grupo dominante. Lo hermoso ligado a un sacrificio o un bien que podríamos catalogar como necesario. No se puede ser alguien sino es en la entrega de una porción de goce a la civilización, hablamos de un sacrificio que no es resignación sino que sostiene la posibilidad misma de gozar”

La estética no solo está vinculada a lo artístico a la imagen. La pose de una persona testimonia algo, su manera de estar en el discurso, el gesto inmóvil, algo que va más allá de las palabras pero no sin ellas. En el habla, el inconsciente haya un decir en el gesto. El primer gesto como entrega, renuncia(los cuidados al recién nacido), como el gesto primordial aquí encontramos una dimensión estética más próxima al ser, al amor.

El amor como salida del sujeto ante un trato como objeto de consumo. Una dimensión estética del ser. La estética puesta en otro lugar que no es el cuerpo o la imagen que no es mostrar o deslumbrar. En esta dimensión estética del ser el tiempo se da , el amor aparece junto al otro y no es propiedad de ninguno ; surge en el encuentro con el otro y aparece la belleza de la mirada que no del ojo; sonoridad de las palabras que no de la boca, el gesto del amor que no es semblante, y una dimensión de entrega que no es sacrificio ; aquí mujer y hombre son sujetos de deseo que buscan una salida estética más allá o más acá de lo que se quiere mostrar ; el tiempo adquiere una dimensión de atemporalidad y quizá la vida podría ser vivida como ese suspiro que surge durante un instante en el que se contempla algo que nos conmueve.

Lacan pone de relieve como se puede encontrar una salida a través del amor y hacerse un ser, es decir obtener una consistencia de ser, a través del no tener. Esto ocupa un lugar privilegiado en la feminidad puesto que lo femenino enmascara el no tener , ese no tener al que Lacan da todo su peso al formalizarlo en estos momentos a través del concepto de privación , es decir no como una falta imaginaria de un objeto real sino como una falta real de un objeto simbólico. El concepto de privación no hace referencia al tener sino al ser. Esto hace comprensible la importancia que adquiere el amor pues guarda una relación con el ser y, por ello, creemos, ocupa un lugar privilegiado para “lo femenino”.

Finalmente estas reflexiones e ideas, expresadas al amparo de la lectura de textos de Freud y Lacan, entre otros ,sobre mujer, ética y estética, son fruto del recorrido realizado durante dos años en el cártel “ Mujer y vida contemporánea” , resultado de una transferencia de trabajo que ha animado a la lectura y escritura de ideas que se han ido hablando y tratando en el cártel y que con la exterioridad del

+ 1 que venía a descompletar y levantar los obstáculos, ha tenido como resultado una producción individual fruto de un trabajo sin jerarquías en la que se animaba a plantear las cuestiones que a cada cual nos iba suscitando el tema que habíamos abordado produciéndose dicha transferencia que ha permitido elaborar una producción y concluir este cártel.

Emilio Gómez

De la épica a la ley: la mujer ausente

El compromiso de trabajar un tema a la manera de un cártel delimita un espacio sin líderes con un elemento exterior  generado por el mismo grupo. En este espacio cada cual ha ido tomando los elementos significantes que ha considerado necesarios para elaborar el tema elegido con respecto al diálogo mantenido. Por tanto, la elección del subtema que me incumbe fue realizada en el contexto de conversación y lectura sobre lo conversado, aunque el producto me competa a mí.

Casi desde el principio, se estableció un modo de trabajo, caracterizado por diálogo y atención a la lectura en la palabra. A partir de la elección del +1 (elemento exterior), que se produjo apenas unos meses del comienzo del cártel, apareció  una lectura, que marcaba la separación de la primera etapa del cártel como un trabajo obsesivo: cártel de conocimiento. Esto señalaba la posición grupal y reducía el trabajo hecho hasta entonces a la preocupación por los textos y al excesivo apego a ellos antes del diálogo de los integrantes. Dicha lectura surgió como consecuencia de la agitación que producía en el grupo la presencia del +1.

Hasta ese momento  habíamos propuesto una base de apertura de tesis, partiendo del artículo: “acerca de la cuestión de la mujer: un debate posible”, de José Slimobich, derivamos a diversos seminarios de Lacan, que considerábamos concernientes al tema, del seminario XVII, “el reverso del psicoanálisis”, hasta el XX, “Aún”, tocando en algún momento el VII, “la ética del psicoanálisis”, esto ha sido uno de los soportes del cártel, sin estudio tampoco había cártel.

¿Cómo trabajar un tema tradicional aportando algo diferente al archivo de ideas arquetípicas? Otro elemento de lectura que aparece: leer al fresco, escribir con frescura. Y otro  que, a mi modo de ver, representa la condensación y multiplicidad de sentidos de la letra: traición, término que por un lado nos llevó a la ruptura de algo imaginario en el grupo, produciendo cierto momento de parálisis de producción, y a establecer una  división entre el tema tratado como  cártel o como cualquier otro tipo de grupo.

Un empuje surgido después de un debate duro en el seno del cártel. La aptitud del cártel de no enquistar las situaciones, cuando apareció un elemento pesado que hacía girar el diálogo alrededor de la consistencia, supuso una salida política que abrió  nuevas preguntas hacia el contexto político del cártel y el lugar del mismo como órgano base de la Escuela.

Para mí, a partir de ahí comienza el trabajo topológico del cártel, la situación de cada miembro del cártel con respecto a la tensión grupal, inevitable desde el momento que cada uno de nosotros parte de algo preestablecido, de una experiencia previa, cada cual la suya.

Dichas lecturas permitieron rescatar de mi memoria un campo muy especial que había trabajado hace tiempo: el amor cortés, campo que facilita cierta idea de mujer, la mujer como objeto inalcanzable, que posibilita otras conquistas. Es la mujer virgen, la mujer que, objeto de veneración, se convierte en  sagrado. Lo que estructura esta idea de mujer es el campo de la épica, cruzadas interiores, cruzadas exteriores. Una especie de restauración de la fe que la hace entrar en el tablero de la guerra como estandarte de conquista. La prenda venerada (el siffter, el objeto a) cosida a la armadura.

El obstáculo que implica la relación feudal de amo-siervo del hombre con respecto a la mujer, es salvado por los trovadores mediante un rodeo del lenguaje del que deriva el amor romántico, un campo de cruce entre lo masculino y lo femenino en el que se percibe la imposibilidad de la relación sexual,  campo de conquista que tarda tiempo en superarse.

Lacan habilita y sitúa los logros del amor cortés. La distancia del objeto despliega un campo de acción particular, la conquista de territorios lejanos que sirven  para llenar el vacío del objeto. Solamente quiero señalar esos pequeños matices y reincidir que, aunque a la mujer se le guarda un lugar muy venerado, eso no repercute en una ventaja para ella en la estructura social. Más bien al contrario, se siguen reflejando, en ese periodo, vejaciones y humillaciones clamorosas. (De la veneración no se sigue el aprecio, ni el reconocimiento, sino lo sagrado, que a su vez se relaciona directamente a lo impuro)

Aunque aparentemente estas conquistas culturales aparecen en periodos excepcionales necesariamente esperan otros que los superen. Para superar esta relación de objeto fue preciso, como señala Lacan, que apareciera en la cultura nada menos que el discurso de la ciencia.

No obstante es preciso pensar cuales son las diferencias y las pérdidas que se suceden entre estos dos campos, el del amor cortés y el de la ciencia, y  ya no sólo el campo de la ciencia, sino el de la tecno-ciencia, matizado por la alianza entre el amo y la producción técnica, en él se percibe de manera más que ostentosa la disolución del sujeto en el objeto, permitiendo la sustitución de los sentimientos por situaciones placenteras y calculables, que se generan mediante la eliminación paulatina del sufrimiento, con ello se consigue una mayor comodidad pero se niega cada vez más cualquier factor que suponga una encrucijada entre una decisión y la inhibición de la acción, la encrucijada se sustituye por una decisión prioritaria marcada por la utilidad, que salva los momentos de duda y sustituye la acción por la ejecución de tareas.

 

Vayamos por partes, ¿qué significa la mujer para la cultura?, Claude Levy-Strauss afirma que a lo largo de las civilizaciones la mujer se ha tomado como objeto de intercambio. Esto ha posibilitado la exogamia, la mezcla de tribus y linajes, el paso de la tribu a la polis, etc. Engels señala en el origen de la familia, la propiedad y el Estado esta revolución silenciosa: con la implantación de la propiedad privada se producen dos hechos a la vez, la división de la tierra en propiedades y la vinculación de la mujer a la propiedad del hombre. Por otra parte, José Slimobich, remarca esto: es una revolución que se produce sin pegar un solo tiro. Ambas partes extraen sus ventajas, la garantía de sucesión y propiedad en la familia, por un lado, y la preservación de la virginidad en la mujer para un solo hombre, por el otro. Eso no quiere decir que se beneficien en la misma proporción y  en la misma medida todos los integrantes de sendas partes, masculina/femenina. Solamente alienta aspiraciones que se manifiestan heterogéneas, pero que sirven para establecer un campo de dominio, una estructura.

¿Cuándo comienza la crisis de la familia? No son las sucesivas guerras mundiales, sino algo anterior lo que sugiere una primera crisis. El paso de la organización medieval a la organización capital aleja al padre del seno familiar, generando dos cosas, la necesidad de buscar el sustento en el mercado y el cambio de gobierno en el hogar.

El hombre y la mujer, al igual que los avatares de la producción, comienzan a quedar ligados al derecho de privado, al derecho que entiende que la emancipación más común del ser humano es la propiedad, derecho que sustenta a la vez el Estado Burgués. Se establecen dos tipos de propiedades, matizadas por el lugar en el mercado y por el lugar en la familia.

Este paso proporciona una especie de simbiosis entre la propiedad y la ley. Ésta toma las determinaciones de la propiedad, es decir, el derecho del uso y del abuso (ius utendi y abutendi). Cada vez que un sujeto es tomado por la ley, ésta suspende las esencias particulares de ese sujeto y las arrima a los supuestos generales que la ley concede. Digamos que la ley toma el cuerpo de lo que está sujeto a ella, extremándolo, podemos llamarlo habeas corpus,momento en el que se constituye el sujeto jurídico, este tiempo a veces es demasiado largo. Ahora bien, ¿el cuerpo de la mujer, tomado por la ley, es el mismo que el de la mujer, tal y como la entiende Freud, como enigma?, cuando la mujer se convierte en sujeto jurídico, podemos al menos establecer muchas diferencias con respecto a la mujer en abstracto. La idea jurídica de mujer también está tomada de la linealidad de sucesión y de supuestos de dependencia de la familia tradicional.

A diferencia de otras culturas, en la nuestra, queda más ligada al hombre, ya que la linealidad de sucesión se concede al padre, pues este paso en nuestra cultura ha sido dado por la imposibilidad de otorgar un origen de la sucesión que también incumba al hombre, a su vez se le hace responsable de una idea cultural preconcebida de indefensión (fragilidad del objeto). Según estima Engels, en el origen de la familia y el Estado, la mujer no tendría ningún problema en quedarse con todo si la propiedad se otorgara a partes iguales, no nos detendremos en el análisis de esa afirmación, sin embargo, creo que la disputa de la propiedad es el modo de litigio al que lleva este paso tan peculiar de la propiedad medieval a la propiedad capital.

Aún en las culturas africanas, cuya linealidad de sucesión pertenece a la madre, tiene mucho mayor peso el hermano mayor de la madre que el padre. Quiere esto decir que la responsabilidad sobre los hijos  recae en el hermano mayor de la madre.

Durante mucho tiempo  me costó mucho entender esto, qué aportaría esta diferencia a la relación sexual y a la vida familiar. La distancia occidental a la hora de abordar estas cuestiones hace que percibamos estos modos de relación social como poco evolucionados, aceptando los nuestros como mal menor. Sin embargo, parece ser que a nivel cotidiano cada vez que una mujer africana se queda embarazada, la paternidad es lo de menos, incluso habitualmente queda en entredicho. Ello supone que la mujer africana, a nivel de la familia es mucho más libre que la europea, ya que no queda ligada al derecho del padre. Es libre de acostarse con otros hombres, aunque esto esté coartado no por la ley, sino por creencias religiosas domésticas, profundamente arraigadas en algunos casos.

¿Podemos llamar  violencia del sistema al campo en el que se debate la emancipación de la mujer sobre el hombre, ley=propiedad, que determina el resto de los campos posibles?

Esto no resuelve ningún mito, pero sí hace abrir preguntas. Para atajar la violencia sobre la mujer, en el derecho occidental existe una figura que se llama discriminación positiva. Es decir, en un mismo caso de violencia doméstica la ley fallaría a favor de la mujer antes que a favor del hombre. Pero, cuando la ley falla a favor de la mujer lo hace conforme a la disputa de los mismos derechos que el hombre. Es decir, cuando hay en juego una familia, la familia pertenece antes a la mujer que al hombre, cuando hay en juego una propiedad, exactamente lo mismo.

Una mujer que pretende ser liberada de una unión lo hace conforme a dichos supuestos, es decir, supuestos de propiedad. Sin embargo, actualmente algunos juristas comienzan a darse cuenta de que esta especie de discriminación no implica para la mujer ninguna liberación, más bien al contrario ella tiene que sostener su nueva vida y, a su vez, hacerse cargo de las zonas que podemos denominar comunes. La navaja cortante de la ley divide así dos déficit, ciudadanos de segundo orden, por un lado, y el cuestionamiento de un modo de amor, por otro. La ley castiga el amor que conduce al maltrato. El protocolo oficial indica que cuando hay maltrato no se puede hablar de ningún tipo de amor, ni siquiera de ese que conocemos todos: hay amores que matan…

De la ética al aún: Lacan no parece satisfecho con lo elaborado en el seminario de la ética y  retoma el mismo problema en el seminario XX, el seminario del aún, quedan cosas por decir con respecto al placer y el bien, quedan cosas por decir en ese límite de la ética, y también en el otro, en lo bello. Las diferencias entre el goce masculino y el goce de los individuos que se inscriben del lado de lo femenino son planteadas por Lacan desde la teoría de los conjuntos, con dos campos delimitados que comparten una intersección.

Goce fálico/Goce del Otro

No parece que planteen una dialéctica de oposición, sino una dialéctica de desconocimiento, por tanto esencialmente inconsciente.

Una de las reflexiones que aparecen en el diálogo del cártel es sobre la distinción entre los modos de gozar del hombre y la mujer, modos de gozar que les hacen alejarse de cualquier condensación en el género. Esta condensación es más bien una condensación fisiológica, pero no por ello es capaz de contener los impulsos que funcionan de manera tácita en el seno del goce. Más bien al contrario, plantea la dificultad de asumir el goce de cada uno en el cuerpo del otro, produciendo efectos esotéricos en la ley, en el ámbito de lo que desea contener.

Un momento del trabajo del cártel muestra el problema de la pregunta por el goce, ¿por qué es tan difícil pensarlo?, aparece una ecuación difícil, la diferencia entre el goce fálico y el goce Otro se añade como un plus, un más allá que imposibilita algo paritario, en el momento que se habla de goce siempre se refiere a algo que hay más allá. Desde el instante en que aparece este debate se percibe la dificultad de generar una ecuación satisfactoria. Esto no se plantea en términos de identidad, sino en términos de diferencia, si eso no era, sería otra cosa. Imposibilidad de que la cifra sea capaz de mostrar el cálculo y proponer una conclusión cerrada. La experiencia nos muestra esta dialéctica particular entre el goce fálico y el goce Otro, la imposibilidad de ir más allá suscita que cuando concluye uno comienza el otro.

De ello tomé un apunte de Lacan, que se refiere al usufructo, y define éste como la distancia que hay entre lo útil y el goce.

Hemos de plantear las cosas en términos de diferencia, pero también en términos de establecimiento de un campo  que permita cierta atracción que no sea de feria, sino del afuera.

El usufructo de una propiedad se establece a cambio de no abusar de ella demasiado, sin embargo, la estructura de la pulsión (acéfala), no entiende de aspectos jurídicos, ni se atiene a razones, su satisfacción es el recorrido mismo o el desvío de su meta, pero no se satisface con la prohibición, más bien al contrario busca otros caminos. Por tanto, una prohibición no bastaría para calmar algo que sólo es tomado  por el lenguaje más tarde, él mismo se ve imposibilitado de pensar el origen de una maldad primigenia, si no es a costa de algo que está ausente, que no deja de no inscribirse.

La domesticación cultural del objeto de la pulsión mostraría continuamente una forma de abordarla más bien blanda. Constantemente se nos transmite a través de la publicidad cultural que los caminos del progreso son los únicos posibles, sin embargo las derivas de la maldad son latentes. Algunos voceros achacan esta violencia a la ausencia de educación, o la resistencia a absorber los nuevos esquemas que propone la cultura, no obstante esto no deja de presionar y muestra la ingenuidad de subsumir estas cuestiones en los amables aparatos de nuestra civilización, cuando su realidad muestra otros puntos de fuga.

La liberación de la mujer que ha conseguido nuestra civilización es más bien una liberalización mercantil de nuevos individuos para un mercado hambriento de nuevos seres en espera de ser explotados. La extracción de la mujer de la familia ha aportado nuevos elementos al mercado, muchas veces más baratos. El progreso de los derechos es mucho más lento que la retroacción de los mercados. A medida que la civilización aprueba nuevos derechos para la mujer, el mercado le recorta la subsistencia en la vía pública.

Por tanto, a nivel del Derecho, la mujer se representa como competidora de género, volviendo a recortar su lucha en el arrebato familiar y no en la lucha del mercado o del capital.

Es el mercado el que acepta a la mujer solamente en su inclusión obsesiva, con lo cual, esa especie de alianza entre el discurso de la ciencia y el discurso del amo, recorta de manera continua la forma de pensar  la relación sexual de goce fálico Φ (en el que también se incluye la mujer) a su correlato de ausencia, el goce del Otro, en el que se ubican los sujetos que marcan desde lo femenino las carencias del universo de la razón. La cultura sigue reprimiendo el universo de lo femenino, tal vez porque desde esa posición se cuestiona su orden, y esto representa una debilidad, un empobrecimiento.

Los individuos que se incluyen en lo masculino solamente captarían la existencia de este campo reconociendo algo de la castración, algo del orden de la falta en ser, que no tiene que ver con la propiedad de algo. Sin embargo, la ley civil muestra acá su impotencia, jamás podrá percibir algo de esto sujetando la emancipación a la propiedad, no podrá entender las revueltas de la violencia sin este soporte en el que el universo de lo femenino aparece como suplementario (no  como complementario o ingenuamente competidor) del universo masculino, no se satisface con la competencia sino que busca un acabamiento, pues en su conclusión lógica puede ser esquivado.

Me gustaría recoger, para finalizar este trabajo, algo de lo que fui testigo hace tiempo, algo que queda fuera del diálogo del cártel pero que ayuda al desarrollo de lo que me he propuesto. Juguemos un momento con este pequeño diálogo entre el goce fálico y el goce del Otro (S/A- que no es signo de amor). Inevitablemente no es la lengua materna la que nos lleva al mercado, sino algo extraño a ella.

En esta conversación informal (me disculpo por su inclusión) José Slimobich proponía: las mujeres no poseen ningún elemento fisiológico que las separe de la madre, por tanto, la lógica del goce supone que busquen un elemento separador de esta identidad loca, de esa alienación, en ese elemento encuentran algo que huye de un principio de identidad, es decir buscan algo que les haga no parecerse a sí mismas.

Para mí acá se ubica una lógica posible de la repetición de malos tratos (aunque no sólo), de la dificultad de abarcar esta compresión desde un ámbito que la protege de los modos siniestros del amor. Ahí, es necesaria una lectura política que posibilite una salida al horror sin negarlo.

PD. Es demasiado arriesgado aventurarse a armar una lógica de este tipo, una vez desarrollada o formulada comienzan a surgir elementos excepcionales que anularían esta lógica, sin embargo, si algo posibilita la irrupción de lo femenino en la cultura es el cuestionamiento de lo universal. Esto nos lleva a pensar una lógica del no-todo, aunque haya excepciones, estas no anulan su formulación, la mujer pueda estar a la vez del lado del hombre y del lado de la mujer.

Rosa Fornals

El canto de la sibila

Rosa Fornals

A partir de un tema (“Mujer y vida contemporánea”), de un artículo (“Acerca de la cuestión de la mujer. Un debate posible” de J. Slimobich), de un tiempo de diálogo, de confrontación, de grupo que devino cártel y un segundo tema, necesario, por lo inédito de esta forma de trabajo.  No sin dudas y con la teoría en la mano, me refiero no sólo al reconocimiento de “las lecturas” que iban apareciendo, sino también a las consultas sobre la manera que dependiendo de la urgencia, de las ganas y del hacer de cada uno dieron forma a una producción.

El trabajo-búsqueda que presento es  en  función  de diferentes  lecturas  de psicoanálisis en relación al antiguo canto de la Sibila y en torno, tal vez, a la intuición….

La mujer habitó un modo singular del “leer” esa “escritura”, modo del leer al cual podemos, también darle el nombre de intuición”.

en definitiva, dilucidar que ese atributo de la mujer, llamado intuición, era la posibilidad de leer esa escritura. Leer en lo que un texto presenta como palabra, otra cosa que lo que la palabra dice, radicalmente,  no teniendo nada que ver aquello que se dice con aquello que se escribe”.

 “La escritura ha sido llevada al plano de las teorizaciones allí desaparece la intuición en femenino”. Dice J. Slimobich en el artículo y concluye, “Queda aún por desarrollar las interrogaciones pertenecientes a una escritura apropiada a ese “leer” que la mujer cedió a un nuevo discurso: el del analista”.

Esta manifestación artística, este canto que perdura de la antigüedad no sabría decir en qué tiene que ver con la intuición tal como lo toma el psicoanálisis, no es lo mismo desde el momento en que se trata de una imagen, de un canto y está en relación a un origen, a ese momento de la mujer, mítico (en el que la mujer “leía” de un modo singular)….

Acudo a otro libro, «Lacan, entre el arte y la ideología» y me encuentro con este enunciado: «la música no tiene sentido, tiene memoria» y más adelante le aparece  esta  otra cuestión, «¿no será que la música nos hace soñar despiertos? No la entendemos, la sentimos. Y aquí se revela uno de los enigmas de la música como lenguaje: nos emociona el misterio.» «No poder explicar sólo saber que se siente, es la mística y es el goce femenino»

Y ahí queda eso… Otra vez el misterio, la intuición, la antigüedad, los sentidos, el goce femenino… ¿podrá responder ese canto?

En qué tiene que ver, entonces, el psicoanálisis con el arte…

P. Garrofe sostiene, «que no hay acceso en psicoanálisis a ese objeto a llamado voz, si no se acepta que en la palabra hay escritura» y añade «Pero la voz se lee cuando en vez de obedecer, que es tomar la delantera en una audición, tomamos distancia».

«La ética del psicoanálisis incluye una reflexión sobre el arte y la ideología»

«Una de las barreras que detienen al hablante en torno al vacío del campo central del deseo es el bien, la otra la belleza. Precisamente aquí situamos al arte como producción de formas adecuadas (dentro de la experiencia analítica) al fantasma”.

El psicoanálisis se aleja de la fascinación, el arte en más de una  ocasión produce ese efecto (RSI).

Sin embargo forma parte de la cultura como el arte

«Lacan señaló que la cultura por fuera de la sociedad, no existe».

«Lo que el inconsciente escribe, lo escribe con letras que surgen del vínculo social»

«Qué renuncie quien no pueda unir el horizonte de su práctica a la subjetividad de su época»

(«Lacan, entre el arte y la ideología» P. Garrofe ) 

Este canto definido no sólo como antigua “reliquia” de tradición popular en su  mensaje de esperanza en la creencia de una justicia final sino también como obra maestra de dimensión estética y espiritual (representaciones de las Sibilas tanto por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina como por Anglada Camarasa pintor fauvista catalán 1871-1957) rescatada en la actualidad, no sin dificultad, por músicos y  curiosos investigadores, de los sistemáticos borramientos de la Iglesia sobre todo del texto.

La relación de la música con la letra ha preocupado por siglos al poder y a la religión. Pues si la palabra cobra fuerza de ley cuando está escrita, al ser acompañada con música convence, sugestiona, seduce, subleva. Entonces vemos a la voz rivalizando con la música, y a la música haciendo sus alianzas con el poder. Es así que la Iglesia Católica prohibió en el Concilio de Trento las escalas construidas sobre el modo frigio. Y la Revolución francesa prohibió los conciertos de castrados.”

(“Lacan, entre el arte y la ideología”).

Después de un recorrido por las investigaciones históricas sobre este canto, son múltiples las interpretaciones desde la del riguroso que no la relaciona con las catástrofes y sí con un sentimiento popular de ritual y de justicia, que el pueblo repite año tras año, hasta la de dos mujeres una de ellas Montserrat Figueras (adjunto artículo) y la otra de Mª del Mar Bonet que lo verbaliza en el video «encontrado» (adjunto canto de la Sibila). Curiosamente los artículos de estas dos cantantes, vinculadas a la investigación musical desde lo histórico y lo social (a Mª del Mar se le prohibió cantar este canto en la catedral de Mallorca por haber firmado un manifiesto a favor del aborto) convergen sin embargo, en el carácter profético de este canto que les lleva a denunciar la destrucción de la vida que se produce sistemáticamente en la actualidad.

Emilio Gómez

La producción en el cártel: discurso analítico, discurso capitalista

– el saber y la producción
– contaminación de la producción
– la plusvalía y la ganancia
– el tonel de las Danaides
– trabajo para uno- trabajo en común


Hay que bajarse del burro.

El reto de hacer un trabajo para el cártel, de hablar de la producción que puede alentar la participación en un espacio que merezca tal nombre, a la altura de lo que Lacan pensó sobre él como órgano de una escuela, me conduce a hablar sobre la diferencia de la producción en el discurso analítico y la producción en el discurso capitalista, y la más que probable polución de una estructura dominante en la práctica analítica.
El posible trabajo sobre estas relaciones aparece como lectura casi al final del cártel, sin embargo, tratarlas sin incurrir en la erudición me lleva a bajar el tono de las cuestiones que tienen que ver con el saber.
El cártel no es un espacio de circulación del saber, sino un espacio para pensar el trabajo dialogado de un grupo ligado a un elemento exterior que debe producir el mismo grupo, este elemento nombrado como +1 localiza y concretiza las cuestiones en que el grupo se enreda, sin ninguna consistencia más que la vuelta al trabajo de la temática que aparece en el diálogo. En ese sentido, y después de un tiempo de trabajo, se señala en el cártel la producción del +1 como una
elaboración provocada. Esta elaboración apunta a no ser producida por ninguna imposición, es una elaboración del discurso, aunque hay alguien que lo propone se decanta mediante el acuerdo y la aceptación de los demás miembros del cártel. Es la elaboración de un lugar aparte que matiza al grupo en tanto grupo sin atender a opiniones que generen aspectos imaginarios dentro del grupo, subdivisiones que producen consistencias, aunque esto sucede en cualquier grupo, tal vez hay que tomarlo como momento del trabajo sin otra particularidad.
¿Cómo pensar el cártel, cómo pensar la producción en un grupo sin amo?
De lo que se apropia el amo es del saber extraído al esclavo. En el paso que se da desde el amo antiguo al capitalismo se añade un elemento más: la forma de extraer el trabajo y la llamada al trabajo. Primero divide el trabajo, hace cadena, produciendo una especie de ignorancia sobre el producto. Esto permite una acumulación del producto, aunque hace falta otro paso más, ese que nombra Marx, con esa serie Dinero- mercancía- dinero, que se transforma en plusvalía, este exceso se pone más tarde en circulación de manera especulativa sin asiento real en los medios de producción y sin ningún tipo de recuperación del producto como cambio para la parte productiva, el uso lo ha de comprar en el mercado, es decir en la distancia que media entre la necesidad de consumo y la posesión privilegiada de los medios de producción y sus estrategias de atracción para la circulación del producto.
Una de las relaciones posibles entre producción y discurso es la reducción económica que hace Freud con los asuntos que tienen que ver con el goce y que Lacan liga directamente con Marx, con respecto a la producción de plusvalía, la imposibilidad de evitar que el exceso producido en el aparato del placer trabaje en una dirección incontrolable para el yo.
Este juego, el de la desposesión de los resultados del trabajo que se transforma en otra cosa: mercado, pero, ¿quién gana?, ¿a quién favorece la tirada de dados?
¿Cómo asegurarse de que el modo de producción es un modo de producción que se espera de un cártel? No lo sabemos. No obstante, tenemos los modos de producción ideales que se producen en el capitalismo y de los cuáles no estamos libres desde el discurso analítico por su poder de penetración social.
La relación entre los discursos que pone en juego Lacan en la vida contemporánea apunta a diferenciar mediante los mismos matemas el lugar que tienen estos dentro de los diferentes discursos, lo que producen y desde donde lo producen, con qué dialogan y lo que decantan como verdad, no desde la reducción entrópica que estaría a la altura de la ciencia, si no atendiendo a la conjetura de su existencia y a la verdad que producen. Sin embargo, su debilitamiento está marcado por el establecimiento sistemático de un sujeto proclive a la sutura, y la acción del brillo en una imagen oscura que hace dificultoso ver otro modo de hacer con la palabra, la instauración de un estado de optimismo sujeto a las leyes de fluctuación de mercado, desplazamiento significante, cuyo fin es crear un horizonte ideal de riqueza y un movimiento marcado por la sustitución frenética de objetos de consumo que taponan una falta estructural.
Por tanto, ¿cómo saber si, a pesar, de estar atendiendo al discurso analítico, no caemos en las leyes del mercado en cuanto al valor del producto?
Los distintos momentos del capitalismo, en los que recoge la forma de producir objetos y el salario que se recibe por producir ese exceso de producción: la plusvalía.
¿Cuál es la ganancia?
Me pregunto si es correcto hacer esta extrapolación para hablar de la producción en el cártel, si ésta es un error lo recogeré, pero el aburguesamiento del diván y de las instituciones generales (las de los Estados también) me lleva a servirme de estos datos para llegar a cierto claro. Me serviré de los más actuales con respecto a los momentos del capitalismo:
– El fordismo, apostó fuertemente por las cadenas de montaje, elaboración de un producto deseado, mediante la suma de las partes, y puesta en circulación entre los mismos trabajadores del producto acabado. Un producto que transforma los estatus y que es el paradigma del éxito, en tanto en cuanto conforma el sentido común de la exclusividad. Lo que produjo el fordismo fue la extensión de la 
razón capitalista a todas las esferas de la relación social. Este momento del capitalismo produce una forma lógica de circulación, pero tiene un límite, la competencia. Extrapolándolo al cártel hacer un producto de consumo propio y deseado que no concluye en el mismo cártel, sino en la repesca de un lugar que no puede ser profesional y que se convierte en ello por el prestigio. ¿Qué diferencia hay entre esto y el prestigio por la propia muerte que señala la dialéctica amo- esclavo?
– El taylorismo que define la recompensa o el salario mediante la competencia entre los distintos valores del producto en el mercado. Volviendo al grupo, no se ve libre de la competencia; las diferentes relaciones imaginarias que se dan en el grupo apuntan a las consistencias del yo a tomar un valor diferencial con respecto a los distintos elementos. Esta secuencia del tiempo de producción se ve más claramente en el texto del tiempo lógico, del que Lacan hace depender la competitividad del yo, con respecto a salvarse de algo: un hombre, diría Lacan, afirma que es un hombre por miedo a que los otros piensen que no lo es; en ello tiene un papel preponderante, como sabemos, la función de la prisa.
En el cártel la función del +1 regula las relaciones imaginarias, no evitándolas, sino teniéndolas en cuenta para que con el trabajo puedan ser transformadas, señalando los enredos del grupo en su conjunto se señalan también los efectos de sujeto en el mismo, que por ello están sujetos a los vínculos sociales de la contemporaneidad.
– Añádanse el resto de otros momentos del capitalismo, las otras formas de producción y de poner en acto las plusvalías generadas por el trabajo. Ya sea producción insaturada de productos o utilizaciones de las plusvalías generadas por el trabajo en el juego de la especulación, compra de intereses que amplían la tasa de ganancia, que genera una distancia enorme entre el conjunto del valor y los movimientos posibles de la fuerza de producción.
Pareciera que sólo hemos señalado los hitos que reconducen la plusvalía a las exigencias del amo en sus diferentes momentos de ansiedad. Seguramente, aunque también de sus exigencias no quedamos libres, es preciso tenerlas en cuenta.
Si el cártel es una producción de discurso, generar la posibilidad de movimiento de un discurso a otro, es preciso señalar la pregunta que inaugura Lacan en busca del algoritmo del discurso:

¿Cómo podría captarse toda esa actividad psíquica sino como un sueño, cuando mil veces al día se oye esa cadena bastarda de destino y de inercia, de tirada de dados y de estupor, de falsos éxitos y de encuentros ignorados, que son el texto corriente de una vida humana? (el subrayado y parte de la cursiva son míos)
Volvamos al campo de lo onírico:
Abramos preguntas con respecto al discurso. Puede ser que la forma de trabajar en el cártel difiera en algunos aspectos del trabajo en un análisis, es decir, entre otras cosas sería forzado equiparar la figura del analista con la figura del +1. El cártel se postula como la base organizativa de la escuela, no obstante, si esto es así, habrá que pensar la forma en cómo trabaja el cártel la función del +1, ya que parte del trabajo en el cártel sería la comprensión del trabajo alrededor del +1, como definición política de este órgano base. Es decir, el cártel tendría que pensar cómo es un grupo sin líderes, cuyo único fin es sostener una estructura de trabajo temporal mediante una forma grupal sin elidir las consecuencias de esto y endilgárselas al jefe si sale mal y apropiárselas si sale bien. Un trabajo sin euforias.
No encontramos en el cártel otro lugar para su discurso que no sea el discurso analítico. Es decir, partir del vacío y dialogar con los efectos de sujeto y su división, cuyo producto es un significante amo y su verdad un saber que no se sabía.
Ahora bien, ¿Qué es el S1 como producción?, ¿un lugar de requerimiento que condensa un modo de producir?, ¿una forma matemática de aliento a la producción de un saber que no se sabía?, ¿un texto que produce un lugar matemático como resto de operación de lenguaje? De momento lo único que tenemos en este cártel es la elaboración provocada del +1 y el texto que se va produciendo como diálogo de los miembros de un grupo que han elegido un tema que se va dividiendo en otros.
Pero, ¿cómo se produjo un campo así?, reconocimiento de textos, errores y vuelta al trabajo. El reto del cártel es generar un campo de diálogo en el que cada miembro del grupo vaya recortando su trabajo en el texto, y esa elección decante un producto.
Como se matiza en las jornadas del cártel de 1975, este es un campo matemático de circulación de debate, en el que el abatimiento del trabajo está perfilado por el escepticismo sobre nuevas propuestas y el aliento por un sujeto que no busca el reconocimiento en el grupo, sino en la conjetura propia de su trabajo, que posiblemente abra un campo de creencia. Es de difícil traducción ese 
y croier, que Lacan capta de las discusiones en los grupos matemáticos, cuando finalmente el sujeto final es la matemática; si hacemos un esfuerzo de traducción estaría en el establecimiento de un lugar y la confianza en él, un creer allí, un creer ahí, en que eso se dará.
Aparentemente, esto suena algo extraño, si no tenemos ciencia tendremos religión. Sin embargo, la experiencia nos muestra que el modo de producción en los orígenes del capitalismo y la constitución de los 
Estados contemporáneos no se dio sin aprovechar ciertos elementos de la religión, aunque en ello se sustituyó la idea de Dios por la creencia en otro dios: el dinero, logrando una especie de perversión divina: conseguir un dios cojo y mandar al infierno a aquél que no tiene caballo donde montar.
La creencia que puede generar un campo cartelizado se ciñe a que el debate generado decante un producto como resto de operación de discurso que no pertenezca a nadie, sino que dé cuenta por sí mismo del trabajo realizado a lo largo de un tiempo limitado.
¿Cuál es la ganancia?, si no es la plusvalía que genera el trabajo, ¿quién se apropia de esto?, digamos que el trabajo para quien trabaja y su producto para compartir. Generar un campo de experiencia, en el que la experiencia sea personal y el campo general, en el que el producto sea un pequeño jirón de discurso que contenga la esencia de lo que pretende dicho campo, el lenguaje permite que aparezca ese lugar de condensación de resto de la operación cuya materialidad es la desapropiación.
En nuestro modo de trabajar la división de los temas de trabajo se han ido recortando en el diálogo, a través de él se han ido decantando temas que resonaban en el devenir de la actividad del cártel, aunque estos temas estaban claramente delimitados, también podían tomarse como una lectura que permitía la apertura a otro tema.
Con respecto al tema de la producción, que intento desarrollar en este trabajo, nos hemos tomado nuestro tiempo, casi al final. ¿Cómo matizar este tiempo?, ¿ortodoxia, ortodoxia, sin más?, el tiempo apremia, llevamos más de dos años y eso es un límite específico para los cárteles, bien es cierto que trabajando a diferente ritmo, al principio de manera ejecutiva, volcando propuestas que caían en un tonel sin fondo, casi como el castigo de las Danaides, pero a qué servía este trabajo agotador si no se recogían después las propuestas hechas, tal vez la función del cártel no es recoger las diferentes propuestas de trabajo como acuñaciones para una escuela, tal vez olvidamos el esfuerzo de lectura que lleva aparejado cualquier forma inercial de producción, este tiempo era necesario.
Se abrió después el tiempo de ver un lugar para el cártel, ese fue para mí un momento de contención imaginaria de cada uno de los miembros del grupo, se empezó a instalar el corte como forma de seguir en otro lugar y la pregunta alrededor de algo exterior al grupo que no cerrara la necesidad de localizar la función interna de localizarlo en su mismo seno: la designación o localización del +1.
Para nosotros no fue fácil, fue una decisión tardía tomada como elaboración provocada y que dio otro rumbo al cártel, intervenciones más largas y concretizaciones de trabajo y la sensación de un trabajo largo en un campo nuevo, del cual un texto es más bien escaso.

Presentación LetraHora en Bakakai

Presentación LetraHora en Bakakai, Granada-2015

Intervienen:  Jorge Ríos, Carolina Laynez y Manuel Duro Psicoanalistas miembros de la EAP
Modera: Antonia Torres  
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«Terror nombre del sujeto», «a qué no», «la época», «violenta», «las políticas de la mujer», «preminencia de la letra», «lecturas de lo social», «el silencio», son algunos de los títulos de la revista Letrahora. Estos títulos han capturado a lo largo de estos años no solamente el trabajo de diferentes miembros de la Escuela Abierta de Psicoanálisis y otros autores, sino los momentos que nos han hecho transitar lo público, lo político y lo más íntimo. Desde Letrahora no desvinculamos estos dos términos, sino que se atan en uno sólo influyéndose continuamente. Una vez más el nuevo número digital de Letrahora: «Ahora el psicoanálisis» muestra diferentes trabajos que producen una acción social y nuevas lecturas clínicas a través de la evolución de movimiento analítico de la lectura en la palabra.

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Puedes ver la presentación entera aquí:

Beatriz Reoyo

El cartel y lo contemporáneo

 Este cártel comenzó por llamarse “cártel de propuestas” y con ese nombre emprendió su andadura. Con cierta cautela, pues para nosotros se trata de una experiencia novedosa que pretendemos esté orientada en la enseñanza de Lacan. Anteriormente hubo intentos por parte de alguno de nosotros de hacer la experiencia de cártel, pero fueron tentativas puntuales que no tenían un lugar de inscripción. Con la creación de la Escuela Abierta el cártel encuentra allí su oportunidad y su lugar, ya que el cártel necesita de la Escuela y a la vez es órgano de base de su trabajo.

Los integrantes del cártel somos: Mª Jesús Lazcano, Emilio Gómez, Enrique Pastrana y Beatriz Reoyo. Cuatro integrantes, más uno: Mª Laura Alonso.

En sus inicios el cártel no tenia unas fronteras precisadas, “cártel de propuestas” resultaba demasiado indefinido. Aún así seguimos adelante y se debatió cual podría ser un objetivo común: si tendría que promover cuestiones, si tendría que ser una especie de catalizador, si habría que hacer propuestas de temáticas de cártel o incluso promover el trabajo en cártel dando cuenta de por qué hacerlo. La Jornada y las reuniones “Hacia la Escuela” de febrero-2007, precipitó que el “cártel de propuestas” tuviera que convertirse en una especie de secretaría para ese Encuentro, es decir, que tratara de combinar la acción con el cártelizarse. Ello resultó extremadamente difícil, confuso y, finalmente, ineficaz.

Después el cártel ha tenido todo un desarrollo, pero la pregunta que surgió entonces, y es de la que yo me hago eco, fue: ¿un cártel tiene que ser eficaz?

Dos cuestiones me sugieren esta pregunta. Por un lado, el hecho de que la palabra eficacia se ligue con una cierta gestión. Y a este respecto recuerdo algo que se debatió en las reuniones de Febrero-2008 sobre la política de la Escuela y como parte de ella, lo que en ese momento se nombró como una “política del desinterés” en tanto es un punto de la política de lo imposible, vinculada a la categoría de lo imposible. Pues bien, una política del desinterés no puede llevarse adelante cuando se mezcla con la gestión. No es lo mismo una política del desinterés que una política de gestión, esta une con más facilidad a la gente porque se articula en torno a ciertos intereses, que se vinculan a los del mercado. La otra es más difícil.

Por otro lado, hoy en día las prácticas colectivas se ven exigidas por la llamada eficacia. Es una marca de lo contemporáneo, junto con la rapidez, y ambas se conjugan la mayoría de las veces para promover acciones pertinentes que ahorren tiempo y estén despejadas de “autoría”, se supone que a favor de un determinado rendimiento y rentabilidad social.

Rapidez, rentabilidad y borramiento de la autoria, son elementos que van a conformar el idealcontemporáneo de la eficacia. Para el cártel, sin embargo, es fundamental el darse tiempo, empezar a hablar, ir armando un diálogo. Crear un tiempo y un espacio para un diálogo que no tiene por que estar sometido al tiempo que domina, que es un tiempo comercial. No quiere decir que el tiempo no apremie, pero sin tiempo no puede desplegarse el diálogo del cártel, que con sus diferentes modos de temporalidad, muestra que el tiempo no es univoco. En cuanto a la rentabilidad, es difícil pensar que en el cártel no se obtenga una ganancia, aunque tal vez ella no este determinada de antemano, que vaya mucho mas allá que los intereses del mercado.

El borramiento de la “autoría” que se efectúa en aras de la eficacia, en el cártel tiene su complicación. La misma estructura matemática del cártel va en contra del anonimato. Cuatro personas se reúnen para el trabajo del cártel en relación a una quinta. Es un pequeño grupo. Lacan dice que hay comunidades que jamás han visto sin reticencias esta limitación del número pues el anonimato es lo que preside por ejemplo a la comunidad religiosa. Esto ya hace presentir que en ese pequeño número hay algún lazo con el hecho de que cada uno lleva en ese pequeño grupo, su nombre.

Podría decirse también que, como una nueva religión, el capitalismo nos reduce a todos a consumidores anónimos, únicamente definidos por lo que se compra o vende, con lo que se consigue una homogeneización que aísla a cada uno como individuo. ¿No es acaso el éxito y el fracaso que proyecta, un nuevo modo de la salvación y la condena de siempre?

Sin embargo, en el cártel cada uno participa en nombre propio, pues no se trata de confundirse en el colectivo o en el anonimato, y lo hace con su estilo, con su forma de ponerse a trabajar, con un rasgo propio. Eso abre a cada uno a una responsabilidad y al conjunto del cártel a una diversidad. Esto no era posible al principio de este cártel, pues al mezclarlo con la gestión, tomaba relieve el grupo al que cada uno pertenecía y la historia tramada entre los grupos a lo largo de los años.

Con el cuestionamiento del significante “eficacia”, cada uno de los integrantes recuperó su particularidad, aunque fue acompañado de un momento de vacilación hasta que el “cártel de propuestas” se transformó en
“el cártel sobre el cártel”. Este nuevo nombre nomina el movimiento del cártel sobre la base de un enunciado que se presenta en ese momento: “la propuesta es el cártel”. A partir de ahí surge una nueva voluntad colectiva y un cambio en la posición discursiva de sus integrantes.

El trabajo se centró sobre el concepto, sobre la experiencia del +1, que es el elemento que da su especificidad al cártel, desde el discurso analítico: sobre si el +1 se detectaba o se designaba, qué relación tenía con la lectura en la palabra, cual era su función. Se concluyó, en ese momento, que el +1 se detecta y se designa, ambas cosas, y se propuso a Mª Laura Alonzo como Más Uno.

No obstante, esta conclusión fue revisada al conllevar una cierta marca de impotencia, es decir, como si el +1 se designara por no haber sido capaces de detectarlo en el recorrido que llevábamos. La intervención de Mª Laura, como +1, sobre el texto de lo que hablábamos fue proponer la siguiente lectura: “falta”, falta detectar, falta saber, falta… Y, por tanto, abre la pregunta de si la función del mas uno esta vinculada a la falta, lo que tiene sus consecuencias a nivel de su posible definición.

A su vez, podría decirse que el sujeto contemporáneo es el sujeto consumido por la falta, prometido y comprometido en colmarla con todo tipo de cosas, y cuya consecuencia el cártel muestra muy bien, pues la falta impide ver lo que se había hecho hasta entonces, el trabajo que se había realizado en el recorrido del cártel. La posibilidad que surge entonces es la de objetivar la experiencia realizada, relanzando las preguntas. Eso supone una exterioridad que hace a la función del +1, propiciando una elaboración de discurso, situando líneas de trabajo y cuestiones asociadas, cuyo resultado son nuestros trabajos escritos.

Para terminar este pequeño escrito, si me permitís una imagen, yo diría que el cártel ha sido como un pajarito que vuela con dificultad por la resistencia del viento contemporáneo. Su vuelo ha sido apurado unas veces, otras, tratando de mantenerse con movimientos agitados, hasta que encontró una base donde recobrar fuerzas y tomar impulso para llevar adelante esta experiencia, en lo contemporáneo, referida a lo colectivo.

Enrique Pastrana

La resistencia a la lectura

Tal vez la meta sea el repetido 
fracaso, pero hay logros que
permiten seguir.

Maqroll el Gaviero” de Alvaro Mutis

La producción de un cártel, ese pequeño grupo sin líder por la función del +1, me hace pensar en la desapropiación que supone la entrega de un escrito de cada uno de los integrantes del cártel. Reflexiones escritas que pueden ser leídas por otros.

A lo largo de la experiencia del cártel en sus dos años de duración, de noviembre 06 a noviembre 08, se me han planteado diferentes momentos de dar cuenta de la resistencia a la lectura en la que estuve implicado:
1- “El cártel de propuestas” que comenzamos en noviembre 06, después de varios meses productivos y útiles, se comprobó que la función organizativa y administrativa que tenía, anulaba el trabajo de cártel. Se terminó con esa función organizativa y pasó a denominarse “Cártel sobre el cártel, sobre el +1”. Se dio cuenta entonces de la resistencia a ubicar el +1, la resistencia a la lectura, pues sin +1 no hay efecto de lectura.
A mi entender sí hubo en ese tiempo lecturas entre los cuatro integrantes pero no tenían efecto al no reconocerse la función de +1 por una rivalidad fraterna, por una rivalidad entre analistas por funcionar como un grupo, entre iguales, sin diferencias.

2- Esto nos llevó durante un tiempo largo a un trabajo de elaboración
sobre el +1, que condujo a nombrar y a localizar el +1 por fuera de nosotros cuatro. Trabajamos “La elaboración provocada”.
A mi entender nos forzó, nos provocó a designar el +1 por fuera de los cuatro. Y así, pasado ya un año, comenzó un funcionamiento de cártel, un funcionamiento tardío en lo cronológico del +1, y se pudo dejar así el funcionamiento de grupo. Tardío, pero fue nuestro momento de hacerlo. Con la función +1 se propició y facilitó una relectura de lo trabajado hasta entonces, reordenando la temática común sobre el cártel y el +1 y las temáticas individuales pudieron, también, irse definiendo.

3- Al irse definiendo y concretando las temáticas, surgió la dificultad
para concretar -al cabo de dos años de la duración del cártel- la fecha de entrega de los escritos. Tratábamos de posponerlo en el tiempo.
A mi entender es la dificultad de elaborar un trabajo y de escribirlo con una fecha determinada (que se fija al principio), para desapropiárselo como saber individual y ser puesto a la lectura de otros y a la disposición de la Escuela.

Bernard Levy, psicoanalista de la EAP en las II Jornadas Memoria y Trauma «Las voces del silencio» Vídeo de la conferencia

BernardBernard Levy, psicoanalista miembro de la Escuela Abierta de Psicoanálisis (EAP), participó en las II Jornadas «Memoria y trauma: las voces del silencio» organizadas por la AICC (Asociación para la Investigación de los Conflictos Contemporáneos). Levy impartió el 21 de febrero pasado la conferencia «La herencia silenciosa» en el marco de estas jornadas. La AICC, según señala en su presentación, es una asociación sin animo de lucro cuyo fin es la investigación, la reflexión y el diálogo interdisciplinar en torno a los conflictos contemporaneos a partir de la Guerra Civil Española hasta la actualidad. Las jornadas tuvieron lugar en la Casa Sefarad Palacio de Cañete Calle Mayor 69, Planta Baja de madrid.

 

 




Presentación en Madrid del libro de Muerza y Juresa «Psicoanálisis: los nuevos signos»

juresa_muerza_defCentro Cultural Blanquerna

C/Alcalá, 44 Día 8 de marzo de 2010 a las 19:30.

Presentación, debate y firma: Pedro Muerza (coautor del libro) José Slimobich, prologuista

Referencias bibliográficas
LA ESCRITURA HABLANTE COMO DON DEL LENGUAJE

Este libro es interesante porque intenta lo nuevo, sin dejar lo viejo. Considera la teoría como no acabada, quizás lo que hasta ahora se ha hecho es sólo el prólogo de lo que aún está por hacerse.

José L. Slimobich 

JOSE LUIS JURESA

Psicoanalista y escritor nacido en Buenos Aires en 1964. graduado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Exdocente por extensión universitaria en la misma facultad. Actualmente miembro de la Escuela
Abierta de Psicoanálisis y de la Fundación Prosam (OSDE). Colaborador de la revista Letrahora y co-autor de otras publicaciones como El leer en el habla (2000) y Lacan la marca del leer (2002). También publicó artículos
en diarios y revistas (Página/12, Escritural, Sur).
Expositor en todos los encuentros hispanoamericanos de psicoanálisis organizados por Analytica de Buenos Aires desde el año 1999 hasta la fecha.
En el año 2008 este trabajo resultó finalista del premio internacional Lucien Freud, obteniendo una mención especial.

PEDRO MUERZA CHOCARRO

Médico-Psiquiatra. Psicoanalista.
Miembro del Instituto de Psicoanálisis de Pamplona y de la Escuela Abierta de Psicoanálisis

Libros escritos en colaboración:
El Psicoanálisis en la actual
idad (1996) Edit. Anthropos. Lacan: el amor y el deseo en la civilización del odio (2004) Edit. Universidad de Granada.
Coautor de: La violencia sobre la mujer (2005) Edit. Eunate. Pamplona.

Participante como ponente de diversos trabajos psicoanalíticos en Jornadas de Psicoanálisis tanto en España como en Argentina.
Miembro fundador de la revista Letrahora publicación internacional del Psicoanálisis en la Cultura.
En el ámbito de la investigación histórica ha recibido los premios de la Villa de San Adrián (2004) y de la Villa de Andosilla (2005)

Diálogos: «Crisis y vínculo social»

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Como despertados de un sueño hemos sido devueltos a una realidad que no esperábamos, una realidad que, aunque avisados, no éramos capaces de ver en plena ebriedad de la bonanza. Las fronteras cuidadas con mano férrea se han vuelto contra nosotros, los Estados mismos han colocado una frontera entre su gestión y los ciudadanos, y como mal menor han apostado por proteger el sistema financiero, que a su vez desprecia el viejo diálogo de los actores de la producción. Todo gira alrededor de lo inútil y las viejas armas de lucha aparecen mojadas antes de ser usadas.Es necesario volver a abrir nuevas formas de diálogo que permitan organizaciones más pegadas al campo de batalla, por ello apostamos por generar espacios que posibiliten una reflexión abierta, sin ideologías que acallen otras porque se creen mejores. Todos podemos aprender de todos.Os invitamos a participar en este espacio y los sucesivos que se vayan formando.

  • Jueves 17 de junio. 19,30 horas Salón de actos 2ª Pta.
    Patio Maravillas C/ Pez 21 | Metro Callao- Noviciado
     

    Participan:
    Revista Trasversales
    Revista Letrahora
    No nos resignamos
    Escuela Abierta de Psicoanálisis

Coordina | Revista Trasversales, Revista Letrahora, No nos resignamos, Escuela Abierta de Psicoanálisis