Las políticas de la mujer: una experiencia

sibilaDebemos recordar, para comenzar el relato de la experiencia, el discurso desde el que situamos nuestro trabajo: el discurso analítico, y el sujeto que de él se desprende. Hablar del sujeto es situar estrictamente que es un producto colectivo. No hay sujeto individual. Cuando el individuo habla un sujeto lo atraviesa y determina. No hay ninguna idea del lenguaje por fuera de lo social, y lo que llamamos lectura son las soluciones que se leen en el grupo, que surgen del trabajo colectivo. O sea sucesivas lecturas que son propuestas como elementos surgidos de la misma elaboración grupal.

E
n las reuniones que tenemos desde abril de 2005 las mujeres comienzan a dialogar a partir de sus dificultades, y también de los logros en las actividades que desarrolla la organización a la que pertenecen. Nuestro punto de vista -es lo que ha sido planteado- es que si las mujeres no toman la palabra está perdida toda posibilidad de transformación social. En los sucesivos encuentros quedó claro que ellas trabajan pero que son los hombres quienes llevan adelante la palabra. Esto, curiosamente, va contra los propios principios de los movimientos sociales.

L
a primera dificultad que plantean es la que tienen para hablar en las asambleas, en lugares públicos. Nos cuentan que no se animan, que temen salir mal paradas. Esto no sólo sucede en las asambleas, sino también en otros sitios; y no en cualquiera, sino donde lo que les preocupa es si hablan bien o mal. Les preocupa cómo van a quedar. Nos cuentan que, cuando toman la palabra, las manos transpiran, y eso -se proponen- tienen que perderlo si quieren aspirar a algo mejor. Esto que aparece en el grupo no es exclusivo de estas mujeres, y muchos de los que escuchan esto pueden reconocerlo como propio. Este es un elemento primero de lectura que se puede ubicar. Se ubica como primer elemento: el problema no parece estar estrictamente en las palabras porque, de hecho, todo esto nos lo dicen hablando -nos cuentan estas cuestiones-, sino más bien «en la mirada». Si me miran, cómo me miran, cómo quedo; así, tener o no buena oratoria tiene que ver con la mirada. Las manos no transpiran por las palabras, ni estrictamente porque estas mujeres que nos hablan no tengan nada para decirnos, sino porque quedan pendientes de cómo van a ser vistas por el otro, pendientes de la mirada. El grupo presenta -y por esto planteábamos que la solución viene del grupo mismo- una alternativa que es situada en la siguiente lectura: «Se puede empezar preguntando». Eso da la posibilidad de aprender de otros. Si uno no sabe, puede aprender del otro. Es también un modo de vencer la vergüenza porque cuando no se habla o no se pregunta es porque se tiene cierto temor al ridículo. O sea que, como primer punto, la imagen está presente. Y un modo de entrar en la palabra -ésta es la solución que proponen- es preguntando. «Preguntar» es un elemento que se lee en las palabras del grupo y que muestra cómo el grupo encuentra respuestas a lo que se plantea como dificultad. Es un primer momento, inicial, de encuentro con el grupo de mujeres.

E
l paso siguiente es que una vez que se entra en la palabra es necesario aislar qué se va a hacer con esas palabras. El grupo plantea un movimiento que es la necesidad de hablar de lo que pasa en casa. Las dificultades con los maridos, que se presentan en ese momento por ir ellas al Comedor de la organización política a trabajar. Las mujeres son mayoría en el Comedor; los hombres se quedan en la casa, se repliegan y esto trae algunas dificultades, lo cual hace que en el diálogo las mujeres presenten a los hombres como desconfiados. Les da cierta desconfianza -esto nos relatan- la presencia de ellas en el comedor. Se propone una lectura -quizás estas lecturas se anticipen a lo que queremos llegar- que es el término «celos». Esto puede parecer una cuestión psicológica pero sin embargo no lo es, porque la organización no es psicológica: es una organización política que implica una manera de pensar y hacer las cosas. Entonces se propone «celos»; esto es tomado por el grupo, y éste sigue hablando: «¿cómo llevar a los hombres al Comedor?». Queda ubicado que no se trata de una cuestión estrictamente de amor, que en estos celos no se juega una cuestión de amor de pareja sino que tiene que ver con otro modo del amor: un amor a algo que aparece como una causa, una lucha; algo más fuerte.

Y
el término «política» a partir de ese momento queda interrogado. Se hace presente y claro en el grupo este término, el cual aparece primero como lo que no se entiende -cosa curiosa, porque hacen política, pero se dice que no se entiende. La política se presenta en principio casi como una guerra entre los sexos, una política plegada a un modo determinado del amor. Lo que «la política» trae es: antes los maridos hablaban por ellas; ahora son los líderes del movimiento quienes hablan por ellas. Y, en cierto modo, aceptan que pase lo mismo. En ese sentido a la política -es lo que se va ubicando en el diálogo- la siguen haciendo los hombres. Las mujeres trabajan, pero hablar, de alguna manera, hablan los hombres. Y esto hace que a la vez las mujeres los presenten como egoístas, como machistas, queriendo dominar. Y que si de dominar se trata, en lugar de los hombres, más y mejor lo podrían hacer las mujeres. Por eso lo ubicamos como una guerra de los sexos. Pero el problema es que si antes mandaban los hombres y ahora mandan las mujeres la función que cumple la palabra es repetir exactamente lo mismo: o sea la misma política. Este elemento, que subrayamos, se propone al grupo para su elaboración. Se propone, además, darle la posibilidad a la palabra para cambiar, de alguna manera, el disco: que tanto hombres como mujeres se encuentran divididos y muchas veces sin saber qué hacer. Y es cierto que las mujeres han sido sometidas por el sistema capitalista, pero también es cierto que los hombres han sido explotados -aparece también en el relato-: que se les paga mal, que están aislados, que están resentidos. Ante esta posibilidad, entonces, el grupo retoma que la lucha que lleva es por la libertad, por una libertad determinada, y que no es la lucha entre hombres y mujeres sino una lucha por una política diferente a la establecida, una respuesta política fuera del juego de los términos amorosos. Porque el modo del amor de pareja es también una de las políticas posibles que están presentes, pero que hace obstáculo. Y esto las mujeres lo dejan muy claro en el Taller, en el grupo que llevamos adelante, y es el hecho de que vienen a hablar de lo que sucede en el Comedor: vienen para trabajar los problemas de la organización, de lo que hace obstáculo a su trabajo. Y en ese punto es cierto que no es lo mismo el amor a un esposo, el amor a una pareja, que el amor a algo que se presenta más allá. No es lo mismo que ellas les planteen a sus maridos que van al Comedor para sobrevivir a que les digan que van al Comedor porque ayudándose se ayudan unos a otros. No es una cuestión amorosa.

E
llas mismas se plantean comprender que además de trabajadoras son líderes sociales, y en tanto tales no es posible ceder las palabras al que «habla bien», a los que hablan lindo. Porque a la vez que se presenta en el debate del grupo y se ofrece bajo la lectura, «la política la hacen los otros» no es una posición que nos convenga. Es un segundo elemento de lectura que también ordena una política, un modo de pensar la política, un modo en que el término «política» se hace presente; la política la hacen los otros: los políticos que son políticos con nombre y apellido, los políticos que salen en la tele, los políticos que son artistas -esto dicho en tiempo de elecciones-, los políticos que son los políticos de siempre, los que aparecen como corruptos. En relación a ellos, entonces, la política termina siendo obligatoriamente una mala palabra. La política se la dejamos a los otros porque es una mala palabra. Y es a partir de situar estos elementos que aparece la interrogación por aquello que haría el grupo. Si los otros hacen política, ¿qué hace el grupo? Así, podríamos considerar no regalar la palabra política.

¿Y que es la política? ¿Qué es lo diferente y que el grupo nombra como «nuestra política», esa que se asocia a lo que el grupo dice? Es necesario subrayar que cuando se habla de verdad, con razón, en un sentido de solidaridad, se dice bien. No es necesario hablar «bonito». Cuando se habla desde una posición solidaria, de respeto al otro, de cuidado al otro, indefectiblemente se dice bien. Éste es el punto que remarcamos: no ceder en las palabras. Si cedemos las palabras, cedemos las cosas, y si cedemos la palabra política corremos el riesgo de que al quedar sin la palabra no podamos decir lo que hacemos. Lo primero que roba el capitalismo son las palabras. Y en su andar, en su elaboración, el grupo muestra que ningún gobernante, ningún político de los que están en el poder da nada. Que es tan necesario arrancarles a los otros lo que necesitamos como arrancarles la palabra «política».

H
ay entonces -y esto es lo que queda ordenado- diferentes políticas, porque hay diferentes intereses. De este modo el grupo ubica la política «de los otros», que es para los otros; y «nuestra política», que no olvida que hay necesidad de lucha; una política que el grupo llama «social», y es con la que dice continuar adelante. Así, los relatos de las mujeres indican que seguirán levantando las banderas de esa política.

E
llas no pierden los vicios y dicen que es porque son más inteligentes que los hombres que llevarán esta tarea adelante. Y nosotros no dudamos de su fuerza. De hecho en nuestro país han sido las mujeres las que salieron al frente: las Madres de Plaza de Mayo, que salieron contra la dictadura; las mujeres que son mayoría en las organizaciones sociales actualmente, y sin duda la participación de las mujeres es fundamental en la política que parece barrial, pero que aprieta convocando a plantear otro modelo de país. Y es que tienen algo entre las manos muy urgente y muy importante: se juega el futuro de nuestros hijos.

E
n este momento el grupo subraya que para hablar es necesario escuchar y que se puede gritar pero que, en ocasiones es necesario hablar bajo. La política que se discute escribe en el centro del debate: «el tema es la educación». Ya que no habrá cambio social si no hay un cambio en la educación. En esto estamos metidos.
Autora | Fabiana Grinberg

Comentarios al 11M-Madrid

Comentarios al 11M-Madrid

¿Es el sujeto de la ciencia el mismo
que el del psicoanálisis?
La constatación de los efectos de la ciencia
es el terror en la política.

11-m_bomberoEl terror golpea con eficacia -200 muertos y más de 1000 heridos; es en este sentido que podemos decir que cumple con el primer requisito que exige la ciencia. Hay otros. El segundo quizás sea el olvido rápido y veloz de la pregunta por el sujeto. ¿La ciencia tiene sujeto? ¿Sí o no? ¿La ciencia forcluye el sujeto y de paso la verdad? ¿O más bien pretende su forclusión? Y de hecho podemos afirmar que sí, que hay sujeto en la ciencia, el mismo del que afirma Lacan «que de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables». El mismo sobre el que un psicoanálisis opera siendo al mismo tiempo sujeto de la ciencia. ¿Que podemos hacer -una vez se constató en Nuremberg, a la par que el exterminio sistemático, la experimentación medica y psicológica acaecida en los campos de concentración- con el formidable poder que confiere la ciencia? Pero no sólo en la Alemania nazi: también en el corazón del mundo considerado democrático (U.S.A.), en plenos años setenta, se pusieron al desnudo experimentos realizados en pacientes de raza negra, afectos de sífilis, a los que se les dejaba sin tratamiento antibiótico para comprobar la evolución natural de la enfermedad. Por no hablar de los ensayos clínicos realizados en África ó de temas aún más espinosos como el tráfico de órganos en América Latina. La ciencia nos incluye a todos, todos estamos sometidos a sus efectos. Su presencia es incuestionable. Ahora bien: todo depende de qué sujeto queramos darle, o más bien de la efectuación de su división a través de una escritura en la palabra entre saber y verdad. La experimentación aterrorizante o el terror con fines de experimentación, incluso política. Como dice José Slimobich «el terror ha venido para quedarse, es un nuevo actor político de la sociedad», confines por donde la eficacia de la ciencia sirve a los designios de la política, guste o no, se quiera o no, o se pretenda una ciencia pura del mismo modo que un deseo puro. Queda el camino expedito hacia el sacrificio de la criatura humana, es un camino que ya venía abierto desde antiguo. No hay compasión ni piedad ni deseo, tan sólo goce al que la tradición judeocristiana llama pecado, autodestructivo y destructor y en el que efectivamente hay que señalar, como J. Slimobich apunta, su carácter de trascendencia. Goce de alcanzar el Ideal una vez muerto. Patético y terrorífico.

Autor | Manuel Duro Lombardo

Escuela Abierta de Psicoanálisis: resumen de la segunda Asamblea de miembros

Escuela Abierta de Psicoanálisis: resumen de la segunda Asamblea de miembros

Lazo_Negris1La Escuela Abierta de Psicoanálisis realizó su segunda asamblea de miembros en la Ciudad de Madrid en octubre de 2008. La primera se realizó en febrero del mismo año en la Ciudad de Pamplona, donde se decide crear y fundar la Escuela.
En la página web www.letrahora.com <http://www.letrahora.com/>, se abrió un espacio dedicado a la Escuela, allí ya se encuentra el documento elaborado a partir de la primera asamblea, los estatutos aprobados en la segunda, un listado de los miembros actuales de la Escuela con sus datos de contacto y un espacio de inscripción de cárteles.

Pretendemos en este escrito transmitir algo del clima de esa segunda asamblea de miembros y de los puntos tratados. En tanto resumen, supone un recorte y deja abiertas cuestiones que podrán retomarse en otra ocasión.

La asamblea de miembros es un espacio de discusión y debate, porque queremos que esta Escuela se sostenga en la participación y el trabajo de todos aquellos que han decidido y deseen formar parte de ella.

En la asamblea de Madrid se retomaron puntos de trabajo de la asamblea de Pamplona, se debatió una propuesta de estatutos y se discutieron puntos centrales como el cártel, el más uno, la transmisión y la enseñanza del psicoanálisis en la Escuela y el problema de la ideología. Seguimos, entonces, construyendo la Escuela que queremos.

Partimos de la enseñanza de Sigmund Freud y Jacques Lacan, y del hecho de que su campo no es acabado. La época nos plantea nuevas problemáticas que creemos es necesario reflexionar y nos impone desafíos y la necesidad de nuevas conceptualizaciones. Queremos una Escuela que permita el desvío, el corte, los impases y esté abierta al debate y a los aportes teóricos de todos aquellos que los pongan a disposición y discusión, enriqueciendo de este modo el campo del psicoanálisis.

En esta línea, La Escuela toma, como parte de su andadura, la investigación sobre la lectura en la palabra, planteada en el Paradigma del Leer y sus consecuencias clínicas, teóricas y políticas.

Transmisión y Enseñanza

Este punto abrió una serie de preguntas, en principio, de qué transmisión hablamos. Habitualmente, y en la mayoría de las escuelas existentes, la transmisión del psicoanálisis se vincula a cursos, grupos de estudio, etc. donde lo que está en juego es la enseñanza entendida en términos de educación, donde se promueve el acceso a un saber teórico que hay que adquirir. Esta modalidad en el seno de una escuela de psicoanálisis implica un modo de relación al saber en donde es ubicable el que sabe y el que no. Consideramos que esta estructura crea relaciones de poder que no se condicen con el espíritu de la nuestra y que obstaculizan el trabajo que nos proponemos.

En ese sentido, la Escuela como sitio promueve cárteles, debate, investigación, actividades en lazo con otros colectivos de la cultura y pone su trabajo en la comunidad, mediante publicaciones, encuentros, etc.

El cártel y el más uno

A raíz de las experiencias de cártel de algunos miembros, se plantearon, preguntas sobre su modo de funcionamiento y conceptualización. El cártel como uno de los ejes centrales que la Escuela se comprometió a dilucidar y trabajar se retomó en la Asamblea de Madrid. Se trabajaron los siguientes puntos:

1. La Escuela es con cártel, a la vez que el cártel se sostiene en la Escuela. No hay cártel fuera de la Escuela; por eso no se trata sólo de realizarlo sino también de inscribirlo, aunque no todos sus integrantes sean miembros de ella.

2. Se acordó mantener la formulación de Lacan del cártel como cuatro 4 elementos que forman un conjunto y que designan un elemento exterior: el más uno. El cártel se reúne con el objetivo de trabajar un tema bajo esa modalidad. Modalidad que apunta a evitar los obstáculos al trabajo que la relación imaginaria de poder y de competencia conllevan. En cuanto al tiempo de trabajo se planteó que sea de dos años, por considerar que un límite en el tiempo colabora con que no se desvirtúe su objetivo inicial.
Se está allí con otros que son interlocutores, para abordar un trabajo que debe tener su producto, producto escrito propio de cada uno.

3. El más uno fue un tema debatido extensamente, sobre todo intentando dilucidar su función. En el diálogo situamos elementos que esclarecieron y a la vez permitieron abrir líneas de trabajo:

El más uno vinculado a la función del no saber. 

El más uno no interviene desde el saber. No se elige por su saber, nombre o prestigio, o sea, es una función que en la Escuela Abierta de Psicoanálisis no esta articulada al poder.
El más uno no interviene desde el saber, no es su función resolver o responder cuestiones teóricas, interviene cuando es llamado por el conjunto y despeja las diferencias narcisistas, interviene cuando el cártel lo llama porque no hay salida y si no hay salida, es porque el problema no es teórico sino imaginario.

El más uno como función del lenguaje. 

Considerar el más uno como función del lenguaje explica e implica que, si bien es un elemento exterior que da consistencia al conjunto, no excluye que pueda surgir desde el interior del mismo. Como función del lenguaje, es un elemento que hay que detectar. En este sentido es posible pensar que cada integrante del cártel tiene que aprehender la función más uno.

El más uno, la letra y el Paradigma del leer.

En diversos lugares Lacan plantea el vínculo de la función más uno a la letra y a la escritura. Esto nos ha llevado a plantear la existencia de una relación entre la función más uno y la lectura en la palabra, formulada por el Paradigma del leer.
Específicamente, si la función más uno detectada es una lectura en la palabra del conjunto. Este planteo ha sido trabajado por algunos miembros de la Escuela Abierta, sobre todo vinculado al trabajo en grupos y se plantea como una articulación en investigación, debate y puesta en común.

Funcionamiento de la Escuela 

Se decidió que la Escuela no tendrá comisión directiva, si bien tener una podría redundar en eficacia y funcionamiento, se prefirió no tenerla considerando varias cuestiones; por un lado el hecho de que con sólo la ley no se puede vivir, por otro la pregunta: ¿ Por qué no un lugar sin eficacia? si hay eficacia mejor, pero el rechazo de ella nos abre la posibilidad de reflexionar, cada vez sobre qué es lo que se necesita.

¿Cómo funcionaríamos entonces y cómo se toman las decisiones? Por asamblea de miembros, virtual o presencial. Una asamblea que tenga la capacidad y posibilidad de tomar decisiones. La horizontalidad llama a la asamblea; en ella no se vota, se negocia, se discute, se pasa a otra reunión si es necesario. Se aspira al debate, a la reflexión, al consenso, a la puesta en común de los puntos de vista. Las comisiones se formarán cuando son necesarias. Al no ser estructuras permanentes se evita la llave del poder.

Actualmente están funcionando dos comisiones: la de publicaciones, por considerar que la escritura y la publicaciones son centrales en la Escuela Abierta de Psicoanálisis; y la de tesorería. En cuanto a los recursos de dinero de la Escuela y su destino, contará con dinero de las cuotas, de las actividades que realice y de sus publicaciones.

El dinero se destinará principalmente a las publicaciones y a los gastos para el sostenimiento del funcionamiento de la Escuela, como página web, alquileres de sala, etc.

Las actividades que realice la Escuela, o que algún miembro quiera proponer en nombre de la Escuela y sea arancelada (de pago) , deberá ser causada por necesidades y puntos de debate y discusión de la Escuela. Quien esté a cargo de la actividad no cobrará ningún tipo de honorario y pagará también el arancel correspondiente. ¿ Por qué? Porque la Escuela no responde a la exigencias del mercado, ni está causada por él y, no promueve el beneficio de mercado personal e individual.

De si la escuela tiene una ideología 

Se retomó el punto debatido y consensuado en la asamblea de Pamplona: “El psicoanálisis que preconiza la Escuela es el del lazo social, o sea, no el individuo aislado, sino el que tomamos como sujeto situado en lo contemporáneo y en la historia de la cultura. Al interrogar el lazo social, necesariamente lo hace con los sistemas ideológicos imperantes. Frente a ellos, la Escuela no promueve ideología ni ideologización, sino que tiene por función reflexionar las ideologías que se presentan, tanto en el sujeto en análisis como entre los analistas. Y en una palabra, en todos los estamentos de la sociedad.”

En el diálogo sobre la ideología aislamos estas preguntas:

¿La ideología es la práctica que hacemos? Ó ¿Qué ideología implica la práctica que hacemos?

Estas preguntas, nos comprometimos a seguir trabajándolas. Sí hemos acordado y planteamos que la Escuela Abierta de Psicoanálisis tiene límites ideológicos, por lo que se pronuncia repudiando el racismo, la violencia, la tortura, el hambre y toda forma de explotación del hombre; a favor de la paz y la dignidad del sujeto.

Los que participaron en este debate durante la segunda Asamblea de miembros y ratificaron allí su pertenencia a la Escuela son:

Emilio Gómez Barroso, Ana Parra, Juana Mejía, Marisa Rodríguez, Bernard Levy, María Jesús Lazcano, Carolina Laynez, Jorge Ríos, Rosa Fornals, Manuel Duro, Antonia Torres, Norma Yanez, Pedro Muerza, Enrique Pastrana, José Slimobich, Rosa Belzunegui, Beatriz Reoyo, Pamela Monkobodzky, Regina González, Emilio Puchol, Maria Laura Alonzo (en representación de los miembros de Buenos Aires). 
Son miembros de la Escuela y suscribieron este debate:

Fabiana Grinberg, Ariel Contini, Osvaldo Martín, Pablo Garrofe, Graciela Ramírez, Marcela de Bernardo, Marcela Edreira, Mirta Silvia Cytryn, Sandra Rápale, Silvia Lewin, Vivian Palbaun, Alejandro Lucero, Francisco Cruz, Gádor Flores, Jessica Velasco, José Luis Juresa, Lucía Fajardo, Luigi Correra.   

Fundación de la Escuela Abierta de Psicoanálisis: Pamplona 1 de marzo de 2008

Fundación de la Escuela Abierta de Psicoanálisis: Pamplona 1 de marzo de 2008

la-escuela-de-atenas2

RESUMEN JORNADAS 

1.- Desde la reunión de Granada 2007 hasta Pamplona de 2008.

Se subrayan los aspectos más importantes de las Jornadas de Granada:

· Monográficos: Publicación del «Paradigma del Leer», de José L. Slimobich.

· Continuación de la revista: En su formato digital y con un nuevo número impreso.
· Sitio web: Rediseñar letrahora.com

Se retoma una pregunta planteada en las Jornadas de Granada: ¿ Qué sesgo político tiene esta Escuela? Se plantea alrededor de esto dos cuestiones que traerán nuevas preguntas en el transcurso de la jornada; primero: una afirmación, no dar por supuesta esta política; segundo: La política se presenta en el debate unida a la ideología.
Surgen las siguientes preguntas: ¿Cuál sería la política propia del discurso analítico?, ¿Es posible pensar la política como aquello que podría forcluir al discurso analítico?. No está tan claro que las Escuelas de psicoanálisis hayan funcionado con el cártel como órgano de base. Para la Escuela que está en debate cada cártel se propone como órgano de base y será responsable de la política de la Escuela.
En el transcurso del diálogo se separan los términos política e ideología; entonces la Escuela, se dice, no se haría cargo de la ideología.
Más tarde se propone: con respecto a la ideología, la Escuela debe poner a examen todas las ideologías.

2.- Alrededor de la Revista Letrahora.

Se discute la presencia en la publicación tanto de lo político como de lo ideológico.
Se plantea que hay diferencias entre las políticas en Latinoamérica y Europa.
Se comenta que más allá de las diferencias que se proponen, el artículo del último número, LH.9, ?Preeminencia de la letra: Operación moisés?, permitió pensar cuestiones en relación al conflicto vasco y a los trabajos de los talleres de Huarte ( Navarra) que actualmente está realizando el Instituto de Psicoanálisis de Pamplona.
Hay efectos del capitalismo global; hay fenómenos globales en todos los lados. ¿Qué puede decir de esto el discurso analítico?
La política que se propone para la Escuela sería un conjunto de políticas donde se incluyen, por ejemplo, políticas de transmisión y políticas de publicación.
Se decide que la revista Letrahora pertenece a los grupos, quienes definirán el próximo número.

3.- La Escuela surge como exigencia del deseo del analista.

La Escuela surge como necesidad del discurso analítico, en tanto el deseo del analista se articula al deseo de Freud; cada uno de nosotros tenemos que plantearnos el pasaje por ese momento inaugural de Freud en el que muestra un deseo que no es personal. Freud pudo romperse así mismo, esto implicaba un esfuerzo ético, a saber: obviar el deseo de reconocimiento por parte de sus colegas. Es necesario tomar un punto fijo; lo fijo es para cada quien tener que pasar por el aro del deseo de Freud, lo que implica captar la escritura de algo inaugural.

3.1. Una Escuela que sostenga el imposible.

Es necesario pensar que el único imposible es el deseo del analista en tanto x.
Hay correlación entre ese deseo planteado como x y la ausencia de relación sexual. El imposible es el elemento común y es el imposible lo que la Escuela tiene que sostener.

3.2.- Lectura.

En el trabajo de Escuela cada integrante tendrá que vérselas con el paradigma del leer la lectura se realiza desde el deseo del analista; desde Freud el deseo de analista pasa por la lectura, así nos lo propone.
Hay estilos de lectura, estos pueden ser múltiples, pero deben tener un rasgo común: conllevar la resonancia universal de la lectura; esto es, la reintegración del sujeto a su división. ¿ El paradigma del leer participa de una ideología?
Leer implica ideología político-social, porque implica aceptar una posición de destitución subjetiva; implica dar la palabra al otro a la consideración del otro y esto obliga a romper el profesionalismo.

3.3.- Escritura.

Dado que se han considerado la multiplicidad de estilos de lectura esto debe suscitar en el lector procesos de escritura. La Escuela tiene promover a la escritura. Se propone que el modo de debate en la Escuela sea por escrito, lo cual favorecerá el intercambio, evitando tomar las diferencias como críticas, evitar que quede una palabra contra otra.

3.4.- Transmisión.

¿ La transmisión queda en los grupos? ¿La Escuela daría enseñanza? Es necesario encontrar consenso en este punto. En principio la Escuela no hace transmisión hace cártel, promueve investigaciones y publicaciones.
La Escuela debe regular el debate clínico, político, teórico ya que debemos mantener el máximo de apertura sin que esto implique ir para cualquier lado. Es necesario que se haga constar en la Escuela la actividad que se está haciendo, que esa actividad se comunicable. La Escuela se compromete a hacer circular el producto, promueve la puesta a exámen. Es fundamental dar testimonio de lo que se hace, la exposición es la posibilidad de dar debate. Este punto se hace solidario con el anterior: esto debe plantearse en forma escrita.

4. La Escuela ahora.

Es necesario fundar una Escuela y para eso no basta pensar los modos de ingreso de otros, ni la definición de pertenencia mediante el pago de una cuota. Se puede pagar para sacarse un problema de encima. Es necesario que cada cual pronuncia la decisión de pertenecer.

Se pronuncian por la fundación de la Escuela:

Manuel Duro Lombardo, Enrique Pastrana, Regina González, Jorge Ríos, Emilio Gómez, Ana Parra, Beatriz Reoyo, José Slimobich, Rosa Belzunegui, María Jesús Lazcano, Pedro Muerza, Carolina Laynez, Norma Yanez, Emilio Puchol, Rosa Fornals, Antonia Torres, Bernard Levy, Mirta Citrin, Fabiana Grinberg.

Se procede a la lectura de los que por la Escuela se han pronunciado en Buenos Aires.

Osvaldo Matín, José Luis Juresa, Alejandro Lucero, Pablo Garrofe, María Laura Alonzo, Graciela Ramírez, Ariel Contini, Irma Marei, Diana Ruíz, Marcela Edreida.

Se funda la Escuela con el nombre de: Escuela Abierta de Psicoanálisis