El discurso en Lacan y el sueño de Freud

Seminario 17

Detalle de la portada del libro del seminario 17 “El reverso del Psicoanálisis” publicado por Paidós

Encuentro del 2 noviembre de 2013 del seminario “Pensar lo colectivo: discurso y lazo social”  organizado por la Escuela Abierta de Psicoanálisis

Los cuatro discursos

El sueño de Freud

El discurso capitalista
   

Quiero comenzar por hacer un ligero repaso de algunas de las cuestiones que hemos venido tratando en estos últimas encuentros sobre el discurso en Lacan, más concretamente sobre la formalización de los cuatro discursos que se desarrolla en el seminario 17 “El reverso del psicoanálisis” que dicho sea de paso, también se pudo haber titulado “El reverso del discurso del amo”.

Hemos venido hablando de algo que sin duda está referido a la función de lo escrito, en cuanto que se trata de letras y la letra es algo que se lee, dicho así se desprende que una cosa es la letra y otra leer, son cosas distintas y de lo segundo es de lo que se trata en psicoanálisis. Lacan en un momento posterior a este seminario de 1969, exactamente en 1973, dice lo siguiente: “Es bien evidente que en el discurso psicoanalítico no se trata sino de lo que se lee, más allá de lo que se ha incitado al sujeto a decir, que no es tanto, como dije la última vez, decirlo todo, sino decir cualquier cosa, sin vacilar ante las necedades que se puedan decir”[1] Subrayo el término “incitado” en cuanto esa es la invitación, como ya es sabido, a comenzar un análisis, incitación a que el analizante hable, que diga lo que quiera, no importa, es la asociación libre. Entonces y en este sentido, he utilizado el término repasar y podía haber dicho releer, en cuanto de una escritura se trata, en contraposición aquello de que las palabras se las lleva el viento.

Por un lado tenemos cuatro letras:

S1: significante amo

S2: significante del saber

S/ (barrada): Sujeto dividido

a: plus de goce/causa de deseo

Es en la articulación de S1 y S2 como podemos definir al significante diciendo que es lo que representa a un sujeto para otro significante. En ese intervalo en la cadena significante entre S1 y S2 es donde aparece el sujeto del lenguaje, el sujeto social.

“De este trayecto surge algo que se define como una pérdida. Esto es lo que designa la letra que se lee como el objeto a[2]

Los que participaron en el seminario de “Los cuatro conceptos del psicoanálisis” del año pasado, es posible que recuerden que hablamos sobre la constitución del sujeto del lenguaje en el punto que señalábamos que no se trata de la adquisición de sustancia alguna que toma al ser viviente, se trata por el contrario de un menos, de su falta estructural, de su falta en ser. Se trataba de la alienación a los significantes del Otro, ser para el Otro, y su correlato necesario de separación del objeto. Aparición del sujeto del inconsciente en la búsqueda en el Otro de la restitución de la falta, del objeto perdido, en el punto que podemos decir, el sujeto asoma para, paso siguiente, caer, desvanecerse, en un efecto de lo que llamamos afanisis, fading del sujeto, en el significante que viene a señalar la falta en el Otro, que el Otro también es incompleto, está en falta, es decir, puede faltar, desaparecer, desvanecerse, ni más ni menos que el Otro también está castrado. Dicho de otra manera, una pérdida de goce por acceso al lenguaje, al mundo simbólico,  por intervención de la prohibición y a la vez recuperación de goce en la repetición de la misma demanda, aunque de forma diferente, escenarios diferentes, lo que nombramos como objeto a, plus de goce, goce recuperado, y objeto causa de deseo en cuanto está referido a la falta. Recojo una cita de Freud del “Malestar en la cultura”: (…) comienza por oponérsele al yo un objeto, en forma de algo que se encuentra afuera y para cuya aparición es menester una acción particular (…) Surge así la tendencia a disociar del yo cuanto pueda convertirse en fuente de displacer, a excluirlo de sí, a formar un yo puramente hedónico, un yo paciente, enfrentado con un no-yo ajeno y amenazante”[3] Momento de inmersión del ser hablante en lo colectivo, en la cultura, articulación en bisagra entre individuo y sociedad.

Decimos cuatro letras y cuatro lugares:


Cuatro lugares donde vienen a ubicarse las letras que a partir del discurso del amo y haciendo girar un cuarto de vuelta van formando los cuatro discursos:

Autor: Emilio Puchol

[1] Lacan “Aun” 1992 p. 38
[2] Lacan “El reverso del Psicoanálisis” 2004 p.13
[3] Freud O.C. 1974 p. 3019